NARRATIVA

Década de los 10

El guanche en Venecia

Juan-Manuel García Ramos

El hombre que ama a Gene Tierney

Daniel María

Isla nada

Víctor Álamo de la Rosa

La estrategia del pequinés

Alexis Ravelo

Un largo sueño en Tánger

Antonio Lozano

El sepulcro vacío

Cecilia Domínguez Luis

En el centro del viento

Cristi Cruz Reyes

Las niñas prodigio

Sabina Urraca

Historia ilustrada del mundo

Anelio Rodríguez Concepción

Baile de tapados

Ignacio Gaspar

Queremos tu opinión

Esta es la selección que han realizado nuestros colaboradores, pero ¿tienes algo que aportar? puedes hacerlo al final del texto.

Diez novelas canarias: de 2010 a 2019

Es una tarea ardua escoger diez novelas canarias de la década comprendida entre 2010 y 2019. Lo es porque se han publicado muchas obras, algunas muy interesantes, y no es posible leerlas absolutamente todas. Por lo tanto, este listado, que está conformado por diez novelas que creo que merecen ser leídas, no es perfecto y, por supuesto, tiene una dosis importante de subjetividad, como no puede ser de otra forma cuando nos referimos al gusto estético.

Esta década está marcada también, como la anterior, por un auge sin precedentes en la narrativa canaria, debido al gran incremento de la publicación –que en algunos casos alcanza el adjetivo indiscriminado– por parte de algunas editoriales canarias. La sobreproducción novelística ha tenido un efecto negativo, y es el de la saturación del escaso mercado canario, lo que dificulta sobremanera que algunos textos, editados en ciertas colecciones, puedan destacar y, a veces, siquiera difundirse.

A continuación, se ofrece un breve comentario de las diez obras seleccionadas.

El guanche en Venecia (2011), Juan-Manuel García Ramos

Juan-Manuel García Ramos, Premio Canarias de Literatura en 2006, se propuso recuperar la historia de los aborígenes canarios a partir de la figura de Bencomo, el mencey de Taoro, que tras la derrota contra los castellanos fue llevado primero a la corte y después entregado como un obsequio al dux Agostino Barbarigo de Venecia.

García Ramos se introduce en el terreno de la ficción para complementar la escasez de documentos históricos sobre la población prehispánica que habitaba Canarias y sitúa el foco narrativo en un personaje tratado como esclavo que, lejos de asumir su derrota, intenta regresar a la isla de la que fue raptado.

No son muchas las obras de la narrativa canaria que aprovechan el género histórico para recrear episodios de la Conquista y esta es meritoria por el uso rigoroso del léxico, especialmente el de algunos campos semánticos como el de la vestimenta o el de las armas de la época.

 

 

El hombre que ama a Gene Tierney (2012), Daniel María

Daniel María es el autor más joven de los diez que componen en este listado. El hombre que ama a Gene Tierney fue su primera novela y con la que logró el accésit de edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas. En ella se dan la mano la autoficción, la intertextualidad, la metaliteratura y la mezcla de discursos –narrativo, teatral, cinematográfico, fotográfico…–, que hacen de la novela una especie de collage textual.

El protagonista es un joven llamado Daniel que realiza su tesis doctoral sobre la narrativa canaria de los años 70, por lo que autores como Juan Cruz, J.J. Armas Marcelo, Luis Alemany o Alberto Omar Walls están muy presentes. En su vida el plano de la realidad se entremezcla constantemente con la ficción, de ahí la abundancia de referencias a la literatura y al cine o, también, la escritura de cuentos, textos teatrales, guiones o fragmentos de novela que se insertan en el relato, pues siempre lleva consigo un bloc de notas en el que apunta las ideas que se le van ocurriendo y redacta algunos episodios.

 

 

Isla nada (2013), Víctor Álamo de la Rosa

Isla nada es justo la novela anterior, en fecha de publicación, a Todas las personas que mueren de amor, con la que Víctor Álamo de la Rosa obtuvo el Premio de Novela Benito Pérez Armas. Isla nada se centra en dos personajes aparentemente muy distintos y alejados a los que la vida les hace coincidir. Para ello, la isla de El Hierro se convierte en un espacio relevante, al que viajan los dos personajes.

Uno es Luisón Montoto, prestigioso tenor al que las reiteradas infidelidades de su esposa lo llevan hasta la locura, lo que hace que se refugie en El Hierro para escapar de sus fantasmas. Por otro lado, Phillip Vernerg es un joven nazi que abandona Alemania tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Phillip viaja por el mundo y empieza a idear un plan estrambótico para crear un zoológico humano, con personas de distintas razas, etnias y culturas. Estas personas se van incorporando al viaje en barco que el protagonista realiza y al que acompañan animales de cada región y vestimentas y utensilios típicos.

El erotismo, un elemento frecuente en la obra de Álamo de la Rosa, se manifiesta en los episodios protagonizados por Janine, la esposa de Montoto, pues el narrador se deleita con la descripción de estas escenas.

 

 

La estrategia del pequinés (2013), Alexis Ravelo

En esta década se ha producido la expansión definitiva del género criminal en Canarias, como lo demuestra la larga lista de autores que se han sumado. Además, los autores precedentes, como Antonio Lozano, José Luis Correa, Alexis Ravelo o Javier Hernández, han continuado desarrollando el género y consiguiendo premios destacados.

Como obra paradigmática de la novela criminal canaria hemos escogido La estrategia del pequinés, con la que Alexis Ravelo obtuvo el premio Hammett, entre otros. No es una novela negra al estilo clásico, con un investigador como protagonista que trata de descubrir quién es el asesino. De hecho, la policía no está ni se le espera.

Ravelo presenta a unos perdedores que encuentran una buena oportunidad de ganar dinero fácil con un negocio consistente en robar al encargado de blanquear el dinero de la droga. Pero, por supuesto, el trabajo no va a ser tan sencillo, sino que es el comienzo de una serie de crímenes ambientados en la isla de Gran Canaria. La agilidad narrativa y el acertado uso del registro coloquial hacen de la novela uno de los textos indispensables del género criminal en España.

Esta obra consolidó la figura de Alexis Ravelo a nivel nacional y le abrió la puerta a otros mercados como el francés, donde fue traducido.

 

 

Un largo sueño en Tánger (2015), Antonio Lozano

Con Un largo sueño en Tánger, Antonio Lozano volvía, a través de la literatura, a la ciudad donde nació. Lozano, que falleció en 2019, dedicó una parte importante de su producción al género criminal, pero también escribió otro tipo de narrativa, como esta novela.

Isabel es la protagonista de la obra, que desde su estado de coma en el que vive tras un accidente de coche es capaz de escuchar y entender todo lo que sucede a su alrededor, aunque sea incapaz de manifestarlo y de comunicarse. Este largo sueño le permite reflexionar sobre su vida: descubre las mentiras y la vileza de su marido Alberto; entiende el sufrimiento que han padecido sus hijos debido a la tiranía del padre; comienza a apreciar la rebeldía de su hija Cristina…

Además, Lozano presenta una ciudad de ensueño, con una rica identidad, que se relaciona a partir de la ocupación de los colonos europeos y los habitantes marroquíes.

 

 

El sepulcro vacío (2015), Cecilia Domínguez Luis

Cecilia Domínguez Luis es una de las escritoras más reputadas en Canarias. No en vano es, junto con María Rosa Alonso, la única mujer que ha recibido el Premio Canarias de Literatura. Domínguez Luis lo obtuvo en 2015, el mismo año en el que se publicó El sepulcro vacío.

La novela parte de un hecho real, el mausoleo vacío construido en los Jardines Victoria de La Orotava, del marqués de la Quinta Roja, pero la autora, a partir de este suceso histórico, crea una obra ficticia, por lo que modifica los nombras de los personajes. Al inicio de la novela ya ha fallecido el marqués, por lo que los personajes principales van a ser su esposa Isabel y su hijo Pablo.

Pablo es un joven que se empieza a adentrar en la edad adulta y que busca respuestas sobre su padre, tema tabú en la casa, ya que Isabel trata de proteger a su hijo de las ideas masónicas que tantos problemas causaron a la familia.

Cecilia Domínguez Luis emplea el género histórico en una novela bien documentada para mostrar el conflicto entre un joven que quiere conocer la verdad y su madre que pretende protegerlo a toda costa.

 

 

En el centro del viento (2015), Cristi Cruz Reyes

En el centro del viento fue la primera novela que publicó Cristi Cruz Reyes, aunque toda su vida estuvo vinculada a la lengua y a la literatura. De hecho, ha sido profesora de inglés en Canarias y de español para extranjeros en Estados Unidos, experiencia que tiene en común con Elisa Lugo, la protagonista de esta novela.

Desde niña, Elisa se gana el apodo de «huracán» por sus arranques impetuosos, a pesar de sus inseguridades y del miedo que siente. Tras vivir unos meses en Houston, antes de regresar a casa viaja con una compañera a Nueva Orleans, un viaje que le cambiará la vida para siempre, pues allí descubre el retrato de una esclava negra que sorprendentemente se parece mucho a ella. A su regreso a Tenerife recibe una caja con documentos que le dejó su padre, recientemente fallecido, lo que la lleva a una investigación sobre su familia.

Cruz Reyes maneja con solvencia la intriga y utiliza diversos tiempos y personajes –desde el siglo XVI hasta el siglo XXI– que son relevantes para la investigación que lleva a cabo Elisa Lugo.

 

 

Las niñas prodigio (2017), Sabina Urraca

Sabina Urraca, aunque nacida en San Sebastián y residente en Madrid desde hace años, se crio y creció en Tenerife, por lo que es pertinente incluir su obra en este listado.

Las niñas prodigio es su primera y, hasta el momento, única novela. En esta narración fragmentaria, compuesta por 26 capítulos, Urraca se vale de la autoficción para presentar al personaje protagonista, una mujer joven que va relatando recuerdos desde el cortijo en el que vive. De este modo, rememora la vida de sus padres y los amigos de estos en la comuna, su infancia en la isla, episodios de juventud, relaciones con amigos, etc. Estos sucesos del pasado se mezclan con su vida actual en el pueblo, en el tiempo presente, desde donde cuenta algunas anécdotas que le han sucedido, como el primer capítulo, en el que presencia el parto de una mujer en su casa y días después comen la placenta.

 

 

Historia ilustrada del mundo (2017), Anelio Rodríguez Concepción

El narrador y poeta palmero Anelio Rodríguez Concepción consiguió con Historia ilustrada del mundo crear una obra híbrida en la que la imagen desempeña un papel muy destacado. A partir de fotografías del archivo familiar, el autor realiza una serie de retratos en los que describe y cuenta alguna anécdota de las personas fotografiadas. Esas personas sobre las que se realizan los retratos tienen en común dos elementos: son familia del autor y ya han fallecido.

Cada retrato es una biografía en miniatura en la que se cuentan episodios de la vida de la persona de la que se habla. Aunque esas historias son personales, es bastante fácil empatizar con esos personajes, ya que algunos hechos que se relatan forman parte de la experiencia de cada generación, por lo que no es complicado que algunas anécdotas puedan resultar reconocibles para el lector por familiares que vivieron esa época y que contaron historias similares.

No es, por lo tanto, una novela, pues no existe una narración lineal. Cada capítulo del libro presenta uno o varios personajes que son introducidos por fotografías en blanco y negro, donde, con un estilo muy cuidado, se presenta un retrato del personaje o personajes en cuestión.

 

 

Baile de tapados (2017), Ignacio Gaspar

Ignacio Gaspar es heredero de la concepción fetasiana de la novela y eso se aprecia claramente en Baile de tapados, una novela sin argumento al uso, ambientada en el carnaval de un pequeño pueblo, Chajama, en el que los personajes deambulan enmascarados. Se trata de una extensa obra, de más de 400 páginas, en la que los personajes principales andan perdidos y desconcertados por el pueblo.

La obra posee también algunos elementos surrealistas y aprovecha el carnaval para mostrar las incertidumbres de los personajes, a través de constantes interrogaciones que pueblan la narración. El carnaval también permite que la identidad se convierta en un pilar fundamental, pues, al ir tapados, los personajes desconocen quiénes son las personas que tienen enfrente.

 

Queremos tu opinión

¿Crees que falta una obra? ¿No estás de acuerdo con la selección? ¿Tienes algo que aportar? ¿Quieres enviarnos tu propia lista?

Un comentario

  1. Pulsion del amigo (2010), Nicolás Melini.

    Cuaderno afortunado (2011), Eduardo Delgado Montelongo.

    Trova y furor (2012), José Rivero Vivas.

    Sorimba (2012), María Jesús Alvarado.

    Cucarachas con Chanel (2012), J. Ramallo.

    Réquiem habanero por Fidel (2014), J. J. Armas Marcelo.

    Instante en Lucio Fontana (2015), Francisco León.

    VS (2016), Sergio Barreto.

    La costa de los ausentes (2016), Santiago Gil.

    Entre cuevas (2019), David Galloway.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.