ARQUITECTURA

Década de los 70

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La arquitectura de canarias en la década de 1970 Una visión personal ​

Lista de Federico García Barba

Javier Díaz Llanos / Vicente Saavedra

Javier Díaz Llanos / Vicente Saavedra

J. Antonio Corrales / Ramón V. Molezún

Rubens Henríquez

Luis López Díaz

José Luis Jiménez

Salvador Fábregas

Fernando Higueras

Luis Cabrera

José Ángel Domínguez / Francisco Artengo

LA ARQUITECTURA DE CANARIAS EN LA DÉCADA DE 1970

UNA VISIÓN PERSONAL

En la década de los años setenta del siglo XX se establece un marco para el afianzamiento de la recuperación de la arquitectura moderna en Canarias. Tras algunos titubeos iniciales de los más jóvenes que buscaban la superación de la arquitectura autárquica que se produjo en los quince años anteriores, en esos diez años que van desde 1970 hasta 1980 se consolidan aquí unos modos de hacer más atentos a lo que ocurría entonces en el panorama cultural internacional. 

Así, en ese momento, se establece desde las islas una reconexión con las vanguardias ligadas a la etapa final del Movimiento Moderno, aquellas que definieron el asalto crítico a las vanguardias europeas en lo que se ha reconocido como el Neoliberty italiano, el empirismo nórdico y los arquitectos encuadrados en ese grupo denominado Team X que participó críticamente los últimos Congresos del CIAM. Fueron alternativas renovadoras de la arquitectura que surgieron de las especiales condiciones culturales existentes en diversos lugares del entorno europeo.

Desde mediados de 1960, los primeros turborreactores de pasajeros empiezan a aterrizar en los aeropuertos establecidos en las islas centrales del archipiélago; primero en Gran Canaria y más tarde en Tenerife. Las pistas de aterrizaje y las terminales de pasajeros de esas infraestructuras habían sido mejoradas en los años inmediatamente anteriores para que pudieran permitir la recepción de gran cantidad de viajeros. Así, en 1960 habían llegado solo 300.000 viajeros a los aeropuertos del archipiélago, mientras que esa cifra había sufrido un incremento del 1000% 10 años después, hasta alcanzar los 3,350.000 pasajeros arribados. A partir de ese fenómeno había que construir una nueva manera de colonización territorial y la producción de arquitecturas que pudieran dar soporte para el albergue de esas grandes masas de visitantes. Ese es un proceso que incorpora ideas de todo tipo relacionadas con las nuevas formas residenciales que se están experimentando en esos años de mediados del siglo XX en Europa y América. En Tenerife, mientras tanto, se intentaban aplicar otros conceptos más tradicionales de desarrollo turístico. Se caminaba así a remolque de esas expectativas generadas en la isla vecina, orientadas a la implantación masiva de nuevas infraestructuras en el territorio próximo a la ribera del mar.

Los años 70 son, pues, un momento de consolidación de la construcción turística caracterizada por una nueva estética arquitectónica ligada a experiencias internacionales en Gran Canaria y de la explosión también de las arquitecturas turísticas en Tenerife. Es un momento en el que empiezan a aparecer también algunos equipamientos y servicios colectivos que mejoran la calidad de vida de los canarios 

SELECCIÓN DE EDIFICIOS

Javier Díaz Llanos/Vicente Saavedra Colegio de Arquitectos de Canarias

Santa Cruz de Tenerife 1966-1971

Javier D.Llanos/Vicente Saavedra Urbanización TenBel

Arona, Tenerife 1967-1982

J.Antonio Corrales/ Ramón V. Molezún Hotel Maspalomas Oasis

Maspalomas, Gran Canaria 1969-1971

Rubens Henríquez Centro Hermano Pedro

Santa Cruz de Tenerife 1969-1973

Luis López Díaz Talleres Citroén

Las Palmas de Gran Canaria 1970-1971

José Luis Jiménez Torres Yaiza

Las Palmas de Gran Canaria 1972

Salvador Fábregas Edificio Tamarco

Las Palmas de Gran Canaria 1970-1973

Fernando Higueras Hotel Las Salinas

Teguise, Lanzarote 1973-1977

Luis Cabrera Edificio Perdomo

Santa Cruz de Tenerife 1975-1976

José Ángel Domínguez/Francisco Artengo MercaTenerife

Santa Cruz de Tenerife 1976-1978

Colegio de Arquitectos de Canarias        Javier Díaz Llanos/Vicente Saavedra Santa Cruz de Tenerife  /    1966-1971   En el año 1971 se culmina el edificio del Colegio de Arquitectos de Canarias, una obra pensada colectivamente en sus inicios por los arquitectos Rubens Henríquez, Luis Cabrera, Fernando Isidro y Enrique Seco. Junto a ellos, la responsabilidad para su diseño final y la culminación de las obras recayó en los jóvenes profesionales Javier Díaz Llanos y Vicente Saavedra, ya entonces reconocidos entre sus compañeros. La sede del Colegio de Arquitectos de Canarias es un edificio sumamente expresivo de las preocupaciones arquitectónicas de la época. Un momento que trata de importar las ideas más relevantes del panorama internacional y ajustarlas a las condiciones locales tecnológicas culturales y de paisaje. La sede del Colegio de Arquitectos abre un período nuevo en la obra de estos arquitectos donde, definitivamente, se abandonan los modelos formales de la arquitectura nórdica para pasar a inspirarse más directamente en los planteamientos desarrollados por la arquitectura británica de posguerra. En concreto, en las obras englobadas en lo que se ha denominado estética del Brutalismo  que se desarrolló en Inglaterra, a partir de los presupuestos anticipados por Le Corbusier en sus pequeñas casas en Neully sur Seine, a las afueras de París, las Maisons Jaoule.

Urbanización TenBel             Javier D.Llanos/Vicente Saavedra/Luis Cabrera     Arona, Tenerife   /  1967-1982

 

La construcción de la nueva ciudad turística insular adquiere con este proyecto urbanístico y arquitectónico una expresión más compleja y adaptada al paisaje. De las agrupaciones de TenBel y su encaje en el lugar van a inspirarse otros desarrollos territoriales posteriores que tienen como destino la economía del turismo. Es una propuesta que aprovecha la gran experiencia de Luis Cabrera para insertar en Canarias las novedosas ideas de la etapa final del llamado Movimiento Moderno que inspiró notablemente la arquitectura en el segundo tercio del siglo XX.

Los elementos formales de este conjunto de agrupaciones de apartamentos turísticos se plantean en relación estrecha con el lugar y obedecen a un exquisito interés por integrar adecuadamente los nuevos edificios en el territorio salvaje circundante. Para ello se recurre, en las pequeñas casas de una de esos conjuntos, la agrupación Bellavista, a la utilización de piedra local. Un dispositivo que establece la división de las parcelas de una manera muy sutil, indicativa, sin llegar nunca a cerrarlas, consiguiendo con ello una integración correcta con el medio. Algo que se complementa permitiendo la penetración de la flora natural como parte de la jardinería del conjunto. La baja altura, solo de una o dos plantas, y la predominancia de las horizontales en la composición son también otros de los recursos empleados para lograr esta buscada adaptación al contexto.

Las ideas formales y de estilo se inspiran en modelos y arquitecturas que en esos años se están construyendo en el norte de Europa. Los conceptos y figuraciones del Brutalismo asociado a los miembros del Team X son claramente perceptibles aquí.

Hotel Maspalomas Oasis         J.Antonio Corrales/ Ramón V. Molezún  Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria  / 1969-1971

 

Este hotel es una intervención modélica de arquitectura orientada a la preservación de un entorno paisajístico tan valioso como el oasis de palmeras situado en la costa desértica de Maspalomas. Fue una de las primeras implantaciones arquitectónicas que se plantea en ese lugar, y expresa un cuidado sumo para mantener la riqueza de un espacio boscoso de palmeras canarias situado junto a la lámina de agua salobre cercana a la costa.

Las maneras representativas del edificio quedan definidas por la combinación de volúmenes enfoscados en blanco y otros recubiertos con grandes piezas prefabricadas en hormigón y piedra volcánica ocre. Un lenguaje formal que se integra adecuadamente en un entorno caracterizado por el verde palmeral, la arena del complejo dunar cercano y el mar. La integración y añadido de piezas de artistas locales en el atrio principal de acceso acaba definiendo un conjunto de gran calidad funcional y formal.

Centro Hermano Pedro           Rubens Henríquez    Santa Cruz de Tenerife  /  1969-1973

 

Estas instalaciones dedicadas a la atención de personas con discapacidad intelectual se plantean como una especie de pequeña aldea que integra una serie de pabellones alargados dispuestos entre patios de espacios deportivos y de recreo al aire libre.

Se trata de un trabajo de madurez del arquitecto que perfila las preocupaciones que han caracterizado toda su trayectoria, tales como el establecimiento de series y la modulación como mecanismos compositivos. Y también la prefabricación artesanal como forma de superar las magras condiciones tecnológicas locales.

Este complejo escolar está planteado con una preocupación por el encaje adecuado en el lugar y ofrece numerosas sugerencias que enriquecen notablemente la propuesta arquitectónica. Se trata de un refinamiento en la ya extensa entonces experiencia local del Brutalismo. Aplicadas reiteradamente durante esos años en las islas Canarias, estos edificios tratan de orientar de algún modo las posibilidades futuras que ofrecen tanto sus formas compositivas como sus maneras constructivas.

Talleres Citroen          Luis López Díaz    Las Palmas de Gran Canaria   /  1970-1971

 

Este edificio industrial nace de una voluntad empírica en la aplicación estructural de grandes láminas ligeras de hormigón armado construido en el lugar. Luis López sigue así los ejemplos experimentales de otros arquitectos e ingenieros del momento anterior, como Torroja y Candela. Es una estrategia de diseño constructivo que pauta la composición a partir de la definición de sus cubiertas. En este caso, como un conjunto unitario formado por un grupo de 9 membranas interconectadas de 18 mts de luz. Y, a su vez, constituidas cada una por cuatro paraboloides hiperbólicos cuadrados de cinco centímetros de espesor que se enlazan por sus aristas.

La divulgación de estructuras espectaculares diseñadas por grandes maestros -como Pier Luigi Nervi y Félix Candela- fue una constante en las revistas nacionales de arquitectura en la década de 1960. Se constituyeron en una fuente de inspiración para algunos arquitectos españoles posteriores como es el caso de Luis López Díaz.

Torres Yaiza                  José Luis Jiménez.    Las Palmas de Gran Canaria  /  1972

 

El conjunto urbano formado por las torres Yaiza es un hito monumental que se percibe desde muchos emplazamientos en el paisaje de la ciudad de Las Palmas. Forma así parte de un sistema de referencias urbanas, junto con las torres Woerman, del hotel Don Juan (hoy AC Gran Canaria) y la catedral de la ciudad.

Este es un proyecto singular que se distingue por la composición escultórica de las diversas torres que componen el conjunto. El elemento básico de ordenación es un elemento cuadrado que va pautando la organización tridimensional de todos los espacios. Se trata aquí de la aplicación de una modularidad estricta sobre la base de una retícula cúbica que permite la inserción de ciertas variaciones volumétricas que otorgan variedad y ritmo a edificios de gran tamaño. En este caso, el lenguaje se apoya en un cerramiento de elementos repetitivos a los que se les sobrepone el contrapunto de balconadas colocadas aleatoriamente, lo que adjetiva y otorga ritmo a la definición externa del edificio.

El conjunto de las torres Yaiza refleja experiencias similares precedentes de la arquitectura italiana, y continúan desarrollando ese diálogo fructífero siendo otra muestra más de la traslación a Canarias de las preocupaciones de la arquitectura europea desarrollada en la segunda mitad del siglo XX.

Edificio Tamarco             Salvador Fábregas.   Las Palmas de Gran Canaria  /   1970-1973

 

El edificio Tamarco es un exponente último de la peculiar arquitectura desarrollada en Gran Canaria durante la década anterior a 1970. Es una arquitectura inspirada por las investigaciones formales de arquitectos madrileños como Antonio Fernández Alba y Fernando Higueras, los cuales investigan sobre la formalidad del hormigón para definir una arquitectura. Así estas obras acaban adquiriendo un carácter medievalizante y que refleja también ecos de esas decoraciones mudéjares tan queridas y presentes en las carpinterías de la arquitectura canaria tradicional.

Este es un expresionismo formal casi barroco, que sigue los ejemplos desarrollados por esos compañeros madrileños de estudios de Fábregas, y que alcanza en esta obra una gran maestría formal y constructiva. Algo muy característico del arquitecto a lo largo del desarrollo de todos sus trabajos.

Hotel Las Salinas         Fernando Higueras.  Teguise, Lanzarote   /  1973-1977

 

 

Este es un proyecto realizado en la fase de madurez del arquitecto madrileño. Su preocupación por extraer expresividad tectónica en la aplicación masiva del hormigón armado adquiere aquí una gran fuerza volumétrica y formal. Frente a la austeridad simplista de las arquitecturas del momento, Higueras bucea en la historia de la estereotomía de los grandes carpinteros españoles medievales y renacentistas como fuente de inspiración para una formalización contemporánea de la arquitectura.

La realización de esta pieza de arquitectura constituye una muestra de la gran capacidad y conocimiento disciplinar de Fernando Higueras, lo que le construir en un entorno precario y de escasos recursos como el que existía en la isla de Lanzarote hace medio siglo. Si se considera el virtuosismo que se aprecia en  la aplicación del hormigón armado vertido en moldes de madera, se hace aun más llamativo el esfuerzo técnico realizado.

Aquí se expresa nuevamente el modularismo y el gran conocimiento de las geometrías asociadas a las tradicionales de las que surgieron históricamente las expresiones de carpintería populares en las islas. Una formulación plástica arquitectónica derivada de la tradición española que adquiere especial brillantez espacial y técnica en este edificio.

Edificio Perdomo             Luis Cabrera.  Santa Cruz de Tenerife  / 1975-1976

 

Este conjunto de dos torres de doce plantas de viviendas, colocadas sobre un zócalo de dos plantas más de locales comerciales y oficinas, es el edificio que mejor representa la etapa final de la arquitectura de Luis Cabrera. Es un momento en el que los mallados de base cuadrada y la modularidad se expresa en un paroxismo de regularidades que se funda en la aplicación hasta la extenuación de una pieza constructiva: la baldosa de granito artificial

El edificio Perdomo es exponente de una época en la que lo que se valoraba de manera preeminente era la capacidad para solucionar los programas funcionales y la racionalidad constructiva. Todo ello para conseguir una gran eficacia y economía de medios para producir una arquitectura con una estética de la simplicidad y la austeridad.

MercaTenerife                 José Ángel Domínguez/Francisco Artengo    Santa Cruz de Tenerife  / 1976-1978

 

Este complejo del gran mercado mayorista de abasto insular, conocido como Mercatenerife, representa una expresión final de la experiencia del Brutalismo en Tenerife. Es un momento de transición en el que la aplicación de mallas y series compositivas deja de tener tanta importancia, frente a la recuperación de un clasicismo de nuevo cuño.

Mientras, se siguen usando los recursos constructivos de toda la etapa anterior; como los hormigones vistos y los cerramientos de bloque aligerado de picón, las preocupaciones se orientan a definir un orden formal compositivo de nuevo cuño inspirado por las ideas de los maestros de referencia como Louis I. Kahn o Aldo Rossi.

BIBLIOGRAFÍA

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REFERENCIAS EN INTERNET

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Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias

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http://www.garciabarba.com/islasterritorio/doce-edificios-de-tenerife/

Blog Las Palmas de Gran Canaria. Edificios

Blog. Accedido 05/03/2021

http://edificioslpgc.blogspot.com/

La arquitectura en Canarias en la década de los 70

Lista de Conchi Rodriguez

Luis Cabrera, Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra

Rubens Henríquez

Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, 1970

Equipo La Solana

Salvador Fábregas

Pedro Massieu

Manuel de la Peña

Manual de instrucciones.

 

La idea de hacer una revisión del panorama de la arquitectura en Canarias en los 70 es, a la vez, emocionante y todo un reto. Especialmente si tenemos en cuenta que es la década que se ha tomado como inicio del formato de estudio de esta publicación. Es la base sobre la que se sustentarán el resto de los análisis. Sus cimientos. Porque la arquitectura, como bien sabemos, no debe concebirse nunca como un hecho aislado. Es fruto de su pasado y de su contexto. 

De la forma que se entiende este texto es como una capa más de información, otra visión de una realidad previamente analizada por mi compañero de profesión Federico García Barba, al que aprovecho para agradecerle su ayuda desinteresada y compañerismo, buenas prácticas que curiosamente son comunes al ejercicio de la arquitectura durante los años que vamos a tratar. A lo largo de estas líneas se expone una aportación personal para lo que espero que sea un trabajo grupal, que sirva para conocer mejor nuestro bagaje cultural y ponerlo en valor, que no merece menos.

Partiendo de esta reflexión, y dado que lo que se pretende es, sobre todo, que sea ameno y cercano, que haga de la arquitectura una disciplina más atractiva y accesible, se ha optado por crear una especie de guía, con algunas de las principales características y claves de esta década. Por ello, incluirá algún hito previo fundamental para ser entendida, así como obras que no llegaron a construirse, o que están, hoy en día, totalmente transformadas. ¿Qué estaba pasando en los 70´s en Canarias en el campo de la arquitectura? Y, lo que es aún más interesante, ¿por qué? 

  • Los frutos de la apertura. El panorama nacional.

La situación de cambio que experimentó la arquitectura en España a partir de 1949 fue una operación consciente realizada desde la crítica a la arquitectura. [i]

A nivel nacional, en la década de los 40 sale de las Escuelas de Arquitectura una generación dispuesta a abrirse y que bebe directamente de las vanguardias europeas. Las consecuencias de este fenómeno tardan un poco más en llegar a Canarias. Así mismo, a partir de 1949, tras el vacío provocado por la Guerra Civil, comienzan a viajar a España personalidades internacionales del mundo de la arquitectura de la talla de Bruno Zevi, Alvar Aalto o Alberto Sartoris, del que hablaremos más adelante. La apertura se realiza en las dos direcciones, por lo que viajar al extranjero comenzará a ser una práctica más habitual entre las nuevas generaciones. 

En paralelo, el ejercicio de la crítica arquitectónica cobra la importancia que merece, van apareciendo publicaciones específicas, se organizan encuentros y se intercambia información con arquitectos nacionales e internacionales. Con respecto a este punto, es de destacar que la Revista Nacional de Arquitectura dedique dos números enteros a Canarias en la década de los 70: el nº165 de septiembre de 1972 a Lanzarote y el nº181-182-183 de enero-febrero-marzo de 1974 a Tenerife. Por su parte, el nº 80 de 1969 de la revista Hogar y Arquitectura hace una aproximación a la arquitectura canaria centrándose en proyectos localizados en Gran Canaria. Esto nos habla de la calidad e interés que despiertan algunos proyectos llevados a cabo en las Islas, y de cómo se veía a Canarias como una tierra de oportunidades. 

 

  • La particularidad de nuestro territorio. 

Precisamente en los números dedicados a Tenerife, Juan Julio Fernández, presidente desde mayo de 1971 hasta junio 1974 de la Delegación de Santa Cruz de Tenerife del recién formado (1969) COAC afirma: 

La diferencia -y el interés, quizás- estriba en que al tratarse de una isla, la constatación de la experiencia reviste las características de un ensayo “in vitro”, pues la limitación del territorio insular hace que cualquier decisión -y las reacciones en cadena que genera- pueda detectarse con una precisión y detalle insospechados. [ii]

En la misma revista, unos años antes, en otro número dedicado a nuestra comunidad, Alberto Sartoris reflexiona sobre El futuro de la arquitectura canaria y habla de un arte particularísimo que posee una innegable originalidad, una realidad casi ignorada, que no sale de la sombre y dice: 

Se ha pretendido, pues, sin fundamento, que los canarios no conocieron el arte de construir sino después de la Conquista. [iii]

[…]Apreciar la arquitectura canaria y sus excelentes estilos no significa rebajarlos a simples fenómenos coloniales, sino que ello es más bien dejarse impregnar poco a poco por su alma. [iv]

[…] estimo que los arquitectos canarios y aquellos de otras regiones que trabajaron en Canarias han ejecutado verdaderas formas libres y autóctonas y que han creado arquetipos configurados y maduros por necesidades de las que no era posible hacer abstracción […] La originalidad de la arquitectura canaria reside, sobre todo, en sus estructuras’ funcionales, en su modernismo, antes que éste fuera conocido. [v]

Se trata de un territorio con unas particularidades muy concretas. La lejanía, su realidad política, la mezcla de culturas, el aislamiento, la climatología y la propia formación y orografía de las islas, afectan de lleno a la arquitectura del lugar. Son aspectos a tener en cuenta y que se impregnan en la práctica arquitectónica, sobre los que reflexionan los arquitectos de los 60 y 70. Especialmente, este último párrafo de Sartoris resonará, y mucho, en el ideario de alguno de los arquitectos más representativos del momento. 

  • El contexto en las Islas 

Eduardo Westerdahl y la revista Gaceta de arte hicieron que, en la década de los 30, las Islas se convirtieran en un hervidero cultural, punto de referencia nacional e internacional. Podríamos decir que las vanguardias europeas tenían conexión directa con Canarias. En cuanto a la arquitectura, el racionalismo dejó ejemplos de una calidad sobresaliente, perfectamente documentados y estudiados por la catedrática en Historia del Arte Maisa Navarro. 

Por desgracia, la guerra tiene como una de sus innumerables consecuencias negativas el cese de la revista y la vuelta a lo “autóctono”. En 1953, la Revista Nacional de Arquitectura realiza una de sus Sesiones Críticas en Santa Cruz de Tenerife. En ella se debate la falta de modernidad de la arquitectura canaria. En la reunión, dos voces fundamentales para la década que nos atañe alzan su voz a favor de la modernidad: Luis Cabrera y el joven Rubéns Henriquez. Ambos ponen de manifiesto la necesidad de repensar la arquitectura y adaptarla a las vanguardias, para así dar forma a una nueva identidad asociada a Canarias.  

Durante la década de los 50, la llegada a las islas de arquitectos dispuestos a abrazar al movimiento moderno y las corrientes internacionales para hacer una reinterpretación desde el territorio, tal y como hemos visto, va a ser clave. En los 70, estos arquitectos ya tienen una trayectoria asentada (véase el propio Luis Cabrera y Rubéns Henriquez, o Manuel de la Roca y Salvador Fábregas, entre otros). A ellos se les suman otros más jóvenes, como Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, que siguen con ese espíritu y dan un paso más en la búsqueda del estilo propio. 

Como ya apunta Federico García Barba en la revisión que me precede, las influencias más claras durante el periodo de estudio van a ser las del brutalismo, el empirismo nórdico (con la arquitectura al servicio de las personas y basada en los materiales y la luz de Alvar Aalto a la cabeza), el Neoliberty italiano y el Team X. 

 

  • Dos visitas

Las visitas de Alberto Sartoris y Fernando Higueras a las Islas van a ser determinantes para nuestro tema. Ambos vienen en situaciones parecidas, motivados por la amistad que les une a personalidades clave para la cultura canaria (Eduardo Westerdahl en el caso del primero y César Manrique en el segundo), y con la intención de realizar proyectos aquí.

1.Residencia internacional para artistas y sabios. Alberto Sartoris, 1954-1955

 

Fig. 2. Tercera propuesta de Sartoris para la Residencia internacional para artistas y sabios.

Alberto Sartoris es uno de los arquitectos más influyentes del Movimiento Moderno, además de un gran difusor de los principios del mismo. Criticó con dureza la frialdad que caracterizaba a muchas de las obras que se englobaban dentro de este movimiento. En su lugar, abogaba por la reinterpretación de la arquitectura vernácula y la integración de las artes. 

 Entre 1953 y 1955 trabajará en tres propuestas diferentes para la residencia internacional, que era uno de los sueños de su amigo Westerdahl. En ella, que se hubiera localizado en el Puerto de la Cruz, dejó reflejadas sus ideas y principios. Y, aunque finalmente no llegara a edificarse, no cabe duda que tanto sus visitas como este proyecto calaron hondo en las nuevas generaciones de arquitectos de la época.

Fig. 3. Imagen del nº 165 de la Revista Nacional de Arquitectura en la que vemos a Fernando Higueras y César Manrique, 1963.

2.Plan Parcial de Playa Blanca. Fernando Higueras, 1963

 

Fig. 4. Fotografía de la maqueta del Plan Parcial de Playa Blanca, 1963. Perteneciente a la colección del Reina Sofía. 

La otra visita necesaria para poder leer correctamente qué ocurría en las islas, en cuanto a la arquitectura se refiere, es la de Fernando Higueras. Higueras fue una persona muy creativa e independiente, que conocía perfectamente la técnica y trabajaba el material de una forma muy expresiva. Traspasaba su personalidad a su obra, que se entrelazaba con el lugar y le daba a la naturaleza y lo vernáculo una posición central. Cuando llega a Lanzarote motivado por la realización del Plan Parcial de Playa Blanca, en 1963, el paisaje de esta isla le fascina. Propone entonces una serie de proyectos un tanto utópicos, todos ellos recogidos en el número de la Revista Nacional de Arquitectura que ya hemos mencionado.  

En el Plan Parcial de Playa Blanca se aprovecha la existencia de una serie de conos volcánicos para resguardarse, integrando y camuflando las edificaciones. La base del proyecto es el lugar, su paisaje y su orografía. Los apartamentos se dispondrían escalonados, mirando al mar y con terrazas ajardinadas de gran tamaño. Este proyecto tampoco llegó a realizarse. Sin embargo, la figura del arquitecto madrileño creará escuela entre los arquitectos canarios, especialmente entre un grupo de arquitectos que trabajarán en Gran Canaria.

  • El boom turístico. 

A partir de 1960 se produce un momento de bonanza económica gracias al comercio y al desarrollo del turismo. Tal y como se explica en la anterior revisión de este periodo, en los 70 el boom del turismo se encuentra en un punto álgido, y entre las respuestas que se dan desde la arquitectura local hay ejemplos que merecen ser revisados. A día de hoy podemos seguir aprendiendo mucho de ellos.

3.Concurso internacional de ideas para el desarrollo para Maspalomas Costa Canarias. 1962

 

Fig. 5. Propuesta ganadora del Concurso Internacional de ideas para el desarrollo para Maspalomas Costa Canarias, obra del estudio francés SETAP, 1962.

El Concurso Internacional de ideas Maspalomas Costa Canarias sienta las bases de un modelo para las arquitecturas turísticas que va a llegar a su máxima expresión en los 70.  

La iniciativa, de Alejandro del Castillo, Conde de la Vega Grande, tenía como colaborador técnico y miembro del jurado a Manuel de la Peña, que desarrollará proyectos interesantes ligados al mismo, como el Poblado de San Fernando (1961). El concurso tuvo una gran proyección internacional. Prueba de ello es que se presentaron más de 140 proyectos procedentes de 24 países.  La propuesta ganadora, sin embargo, jamás llegó a ejecutarse. Obra del estudio francés SETAP cumplía a la perfección con lo que se pedía en las bases. Se caracterizaba por colocar en un lugar central al entorno natural y el territorio, respetando el sistema dunar en el que estaba enclavado. 

Rubens Henríquez, junto con Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, los dos recién llegados a Tenerife, presentan una propuesta que consigue meritorio un accésit. En ella se esfuerzan por integrar arquitectura-paisaje-urbanismo con pocos medios. Resulta interesante, porque servirá a los jóvenes arquitectos para sentar las bases que desarrollarán en Ten-Bel.

 

  • Tenerife.

4.Agrupación Bellavista. Ten-Bel. Luis Cabrera, Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, 1965-1970

 

Fig. 6. Agrupación Bellavista. 

Se trata de la primera agrupación que se ejecuta en el conjunto de Ten-Bel. Cuando se lleva a cabo esta zona de la Isla estaba prácticamente desértica, y los arquitectos se proponen crear un nuevo modelo para satisfacer al turismo de masas.  Lo hacen respetando al medio natural, integrándolo con las edificaciones, inspirándose en la arquitectura vernácula y trabajando con un sistema módulo, tal y como se estaba haciendo en el panorama nacional e internacional de vanguardia. Podríamos afirmar que estamos ante el mejor ejercicio de explotación turística de grandes dimensiones del archipiélago.

La razón por la que lo traigo aquí es, además de su relación directa con el proyecto anterior y para poner en valor cada agrupación, por lo interesante que resulta el contraste de generaciones. Luis Cabrera era, en esos momentos, un arquitecto muy experimentado y respetado, que había llegado a Tenerife a comienzos de los 50. Se caracterizaba por experimentar con los materiales, investigando con métodos constructivos y prácticas arquitectónicas novedosas. Bajo la premisa de adaptar sus obras al máximo al lugar y al clima de las islas, analizaba el soleamiento al detalle. Una personalidad original que influenciará, y mucho, a otros arquitectos. No cabe duda de que así fue en el caso de Díaz-Llanos y Saavedra, que se convertirán en dos de los arquitectos más representativos de los 70.

5. Viviendas escalonadas. Rubens Henríquez, 1969

 

Fig. 7. Viviendas escalonadas. 

Rubens Henríquez pertenece a una generación intermedia, entre Luis Cabrera y Díaz-Llanos y Saavedra. Como hemos visto, trabaja con estos últimos en la propuesta para el Concurso Maspalomas Costa Canarias. El intercambio de ideas entre arquitectos es algo común a este periodo, no hay más que echar un vistazo al Colegio de Arquitectos (1966-1971), que no deja de ser una obra coral. 

Desde sus inicios queda patente su interés por las vanguardias. Muestra de ello es su participación en la Sesión Crítica de 1953, en la que defiende la búsqueda de un estilo propio, inspirado en la arquitectura popular de las islas y su paisaje, pero sin olvidar lo que sucede a escala internacional. 

Un buen ejemplo de las ideas que defiende lo tenemos en sus Viviendas escalonadas, que suponen la continuación de la investigación y trabajo realizado para Cuatro viviendas en el Camino Largo (1962-1963). Se trata de un edificio de viviendas colectivas que se adapta perfectamente al terreno. Para ello, el programa se desarrolla de forma escalonada, mediante unos volúmenes modulares cúbicos que se apoyan unos sobre otros, para dar respuesta al conjunto. La imagen general recuerda a las edificaciones populares que fácilmente encontramos en las laderas de la isla. A su vez, al mirarlas también nos viene a la cabeza la obra de Sartoris o Coderch.

6.Universidad Laboral. Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, 1970

 

Fig. 8. Universidad Laboral.

Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra son dos de los arquitectos más representativos de este momento. Ya no por la cantidad de obras con la que cuentan, sino por lo que estas suponen y la calidad de un buen número de ellas (no hay más que echar un vistazo al Docomomo Ibérico para entender mejor de lo que se habla).

Tras una primera etapa, que aparece reflejada en este ejercicio en el punto 4, su arquitectura pasa a tener una influencia más marcada por el brutalismo, sin perder su esencia. La Universidad Laboral da buena muestra de ello. Para su construcción se utilizan elementos prefabricados de hormigón, que potencian la idea de módulo repetido. El complejo se abre a un extenso jardín en el que, como vemos en la fotografía superior, se sitúa la escultura fuente obra de Pepe Abad. 

La inclusión de las artes, que ya lo habíamos visto en Sartoris, está muy presente en el trabajo de estos arquitectos. Llegan incluso a modificar la altura del vestíbulo de la Universidad Laboral para que pudiera albergar un mural de grandes dimensiones. No es de extrañar entonces que Vicente Saavedra, como presidente de la Comisión de Cultura de la Delegación en Tenerife del Colegio de Arquitectos, participara en la organización de la I Exposición Internacional de Escultura en la calle (1973-1974).  

7. Edificio El Faro. Equipo La Solana, 1975-1977

 

Fig. 9. Edificio El Faro. 

Siguiendo con la línea tanto temporal como de estilo que estamos viendo, en los años 70 aparece un grupo de arquitectos más jóvenes que empiezan fuertemente influenciados por lo que sus predecesores estaban haciendo. Se trata del colectivo La Solana, formado por Francisco Artengo, José Ángel Domínguez, José Domínguez y Carlos Schwartz. 

Sus primeros trabajos, como la casa González o el edificio El Faro, ilustran perfectamente este periodo. El Faro responde a una evolución del brutalismo que Díaz-Llanos y Saavedra se habían encargado de llevar a su máxima expresión. En este caso, el edificio se encuentra inmerso en un barrio histórico de Santa Cruz. Sin embargo, y pese a su original fachada de bloques de cemento a la vista, está perfectamente integrado en el medio.

En los siguientes años, La Solana va transformando su particular visión del brutalismo y construirá obras que sirven a su vez como guía para la arquitectura que vendrá.

8. Hotel Concorde. Salvador Fábregas, 1969

 

Fig. 10. Hotel Concorde, 1969.

Salvador Fábregas llega a Tenerife a finales de los 50, donde colabora en el estudio de Luis Cabrera. Al poco tiempo decide ir a formarse a Paris, para perfeccionar su conocimiento sobre el uso del hormigón. Su estancia en París es significativa pero fugaz, y vuelve a las islas para instalarse en Gran Canaria.

Podríamos distinguir entre dos tipos de arquitectos con obras de interés en la región oriental: los que siguen de cerca la corriente internacional y los que, sin perder de vista lo anterior, tienen una línea de trabajo más afín a la arquitectura de Fernando Higueras, que como hemos comentado va a ser un referente a seguir en Canarias. Salvador Fábregas pertenece a este segundo grupo. 

El Hotel Concorde tiene como protagonista al hormigón armado, utilizado con maestría, dotando al edificio de una expresividad propia y una plasticidad que lo hace destacar. Siendo un ejercicio con un gran componente estructural, no deja de lado la parte estética. En él conviven la prefabricación de sus elementos de fachada con el detalle propio de la artesanía que vemos en los encofrados de los pilares.

9. Hotel Don Juan. Pedro Massieu, 1967-1971

 

Fig. 11. Hotel Don Juan, actual AC, 1967-1971.

Pedro Massieu, que regresa a Gran Canaria a finales de los 50, es amigo y compañero de estudios (en la Escuela de Arquitectura de Madrid) de Salvador Fábregas y, al igual que él, podríamos decir que se incluye en el segundo grupo que veíamos en el apartado anterior. Eso no quiere decir, en ninguno de los casos, que no tengan también influencias racionalistas. Ambos entablan una relación de amistad con Fernando Higueras, que no duda en visitarlos cuando viaja a Gran Canaria. 

Aunque, una vez más como Fábregas, trabaja el hormigón prefabricado, se queja de su alto coste, la falta de personal cualificado y va evolucionado hacia un naturalismo en el que se hacen más presentes las líneas curvas. 

Esta evolución hacia la que lleva su obra, y en la que tiene mucho que ver Higueras, se aprecia en el Hotel Don Juan, inspirado en la forma del tronco de una palmera. La torre, que representa un hito para la ciudad de Las Palmas, ha perdido parte de sus elementos singulares. El edificio tiene una planta poligonal de 16 lados y 26 plantas, elevándose hasta los 83 metros de altura. Está hecho de hormigón visto, aunque la idea de Massieu era recubrirlo con callaos de playa. Destaca la riqueza de sus detalles constructivos y sus acabados.

10.Colonia Rocas Rojas. Manuel de la Peña, 1967-1975

 

Fig. 12. Colonia Rocas Rojas, 1967-1975.

Manuel de la Peña, al que ya conocemos por su implicación en Maspalomas Costa Canarias, pertenecería al otro grupo de arquitectos que comentábamos al inicio de esta sección. En paralelo a muchos de los casos analizados en Tenerife, plantea una regeneración de la modernidad a través de un lenguaje “de la tierra”. 

La Colonia Rocas Rojas se compone como una agrupación de carácter vacacional que toma su nombre precisamente de las rocas características del terreno en el que el proyecto se integra perfectamente. Resulta interesante la presencia del paisajista Carlos Suárez, que pone en valor en los jardines la vegetación autóctona preexistente. Esto nos habla del profundo respeto de Manuel de la Peña hacia el entorno, que dialoga con sus obras. Las edificaciones, que cuentan con grandes terrazas, se orientan al sur, buscando siempre las vistas al mar. Además, está diseñada de tal manera que deja fuera al automóvil. 

Notas: 

[i] Navarro, Maisa. (2004). La crítica italiana y la arquitectura española de los años 50. Paisajes de la arquitectura española en la segunda modernidad en Pozo, J.M. y López, I. (coord.) Modelos alemanes e italianos para España en los años de la postguerra. Pamplona, pág 61. 

[ii] Fernández, Juan Julio (1974). Urbanismo, arquitectura y sociedad en Tenerife, en Revista Nacional de Arquitectura (181-182-183), pág 4.

[iii] [iv]  [v] Sartoris, Alberto (1953) El futuro de la arquitectura canaria, en Revista Nacional de Arquitectura (140-141) pág. 46, 47 y 48-49, respectivamente.

 

Bibliografía y recursos web

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Sartoris, Alberto (1953) El futuro de la arquitectura canaria, en Revista Nacional de Arquitectura (140-141) 45-56. Disponible en:

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