CINE

Década de los 00

Intacto

Juan Carlos Fresnadillo

El último minutero

Elio Quiroga

Cuadernos de Contabilidad de Manolo Millares

Juan Millares Alonso

Nasija

Guillermo Ríos

La Caja

Juan Carlos Falcón

El vuelo del guirre

Teodoro Ríos y Santiago Ríos

Cayuco

María Miró

Óscar, una pasión surrealista

Lucas Fernández

Iter in semet ipsum Dámaso

Miguel G. Morales

La Isla interior

Félix Sabroso y Dunia Ayaso

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Un nuevo siglo para el cine canario (2000-2009)

Recuerdo la llegada del año dos mil de forma confusa, con el miedo a la parálisis de los ordenadores por el temido “efecto” y con la expectación de entrar, por fin, en un futuro anunciado. Algunos historiadores entienden que el auténtico cambio de siglo se dio en los 80, con la caída del muro de Berlín, si es así, el cambio de siglo cinematográfico pudo ser Blade Runner (Ridley Scott, 1984, año orwelliano), que situaba el futuro en 2019.


En 2000 la especulación y la sensación de novedad llegaba a través de lo digital mientras el audiovisual explotaba a través de las incipientes redes y la exploración arte-tecnología se convertía en uno de los focos principales de la cultura. En 1999 se predijo el efecto 2000 y se comenzó a gestar el wifi que se lanzó en 2003. En 2001 Apple presentó el iPod y se lanzó Wikipedia. En 2004 Google indexó más de ocho mil millones de páginas en la web y nació Facebook (solo para estudiantes de Harvard). En 2005 se estrenó YouTube que en 2010 utilizaría más ancho de banda que toda la Web en 2000. En 2006 se lanzó Twitter, al año siguiente el iPhone de Apple. En 2009 se ofrecían servicios de televisión digital alojados en la Web.


Según informe de la Fundación Ideas sobre Industrias creativas, en España el audiovisual aportó al PIB en 2009 cerca del 1,3% y el empleo en el sector cerca del 1%. Los medios y contenidos audiovisuales llevaban una década en transición digital, en sus procesos, en modos de producción, en la distribución y reproducción. Un factor esencial era la extensión del acceso a las redes de banda ancha y el desarrollo TIC. “…fragmentación de las audiencias, cambios sociales y en los hábitos de consumo de audio y vídeo, continua incorporación de tecnologías que permiten nuevas formas de relación y participación de los espectadores, desplazamientos de los volúmenes de inversión publicitaria y efectos de los cambios normativos. La crisis económica ha acelerado y agravado la intensidad del proceso de cambio…”.


Era la crisis de 2008, Canarias tuvo un crecimiento del PIB del 2,15 en el periodo 2000-2009, pero en 2009 el decrecimiento alcanzó el 4,09, (según FUNCAS). Si pones en Google “política en Canarias 2000-2009” lo primero que aparece es Coalición Canaria. El presidente del gobierno en 2000 era Román Rodríguez, en 2009 Paulino Rivero. Tanto el gobierno autonómico cono las instituciones locales promovieron en este periodo la creación e inversiones en espacios y eventos culturales como TEA (Tenerife Espacio de las Artes), el Festival Internacional de cIne de Las Palmas de GC, El festivalito de La Palma, Miradasdoc, Gran Canaria Espacio Digital, Bienales de arte contemporáneo…hasta que al final de la década llegó la crisis y se hicieron más difíciles los recursos para estos proyectos.


Una mirada particular

 

Si te piden una selección de diez obras de este periodo, te ponen en el problema de qué descartar. Si te permiten dejarte llevar por tu opinión y gusto personal estás en la obligación de, al menos, contar algunas de tus limitaciones y explicar tus decisiones. Con la óptica cultural, que es la que voy a emplear, es en las fronteras, en los límites, donde está el mayor interés. Mis preferencias audiovisuales son amplias y conviven el mainstream americano y el cine de autor/a con la estilización de la fotografía, el material de museo y el concepto narrativo de música como sustento fílmico. La cultura audiovisual y sus territorios fronterizos con la cultura visual, Chris Marker, Steven Spielberg, Agnes Varda, Dovjenko, Isabel Coixet, Pixar y Patricio Guzmán, entre muchos otros. El concepto de autoría es primordial pero también la calidad de factura industrial, especialmente en cinematografías como la canaria, con un mercado interior limitado. Si ambas van unidas…genial. Canarias tiene muchas historias que contar y que contarse, es extraordinaria la temática y variedad de relatos pendientes, la necesidad de reconocimiento propio y el potencial de proyección exterior.


No he visto toda la producción canaria de estos años y conozco mejor la de la provincia oriental que la de la occidental. Para ser ecuánime incluyo cinco títulos del este y cinco del oeste, esto corresponde a diez autores/as. Me centro en las pelis rodadas en Canarias. Me dan la libertad de obviar soportes, formatos, duraciones y géneros, así que la voy a tomar. Conozco a gran parte de los artífices del audiovisual de las islas, con lo que es fácil dejarme llevar por filias y fobias, intentaré evitarlo. Incluyo algunas obras exclusivamente por la trayectoria de sus autores/as o por su volumen industrial. Sin negar que haya piezas mejores considero que, por su relevancia o influencia en el audiovisual canario, merecen estar ahí. Por otra parte, soy adicto a las investigaciones sobre la propia imagen, ya sea fotografía, pintura o el propio cine, con lo cual no será difícil encontrar en esta lista referencias de pintores y obras autorreflexivas. Dicho esto, empezamos por orden cronológico.


Extraordinaria Intacto (2001), de Juan Carlos Fresnadillo, que tras su magnífico corto Esposados, nominado al Oscar en 1997, nos regaló esta historia, protagonizada por el trío Leonardo Sbaraglia, Eusebio Poncela y Max Von Sydow. La suerte y el paisaje de Tenerife se alían en un thriller trepidante. Fresnadillo lograría saltar al mercado internacional con 28 semanas después (2007) y continuaría con Intruder (2011). Es un caso singular de autor canario con proyección, además de por su talento, por la visión y ambición de su productor (en este caso Enrique López Lavigne) para lograr complicidades internacionales y sacar adelante sus proyectos, otro caso significativo es el teldense Mateo Gil.



El último minutero (2004) dirigido por Elio Quiroga y nominado a los Goya al mejor corto documental, es una muestra de la versatilidad de su autor, cineasta y escritor que aborda diversos formatos y géneros, cortos, largos, animación, documental, ficción, ensayo, poesía y novela. También habría podido estar en esta selección Home Delivery (2005) un corto de animación basado en una obra de Stephen King, o sus películas de producción nacional. Quiroga, tras una interesante trayectoria en el vídeo experimental se estrenó en el largo con FOTOS (1996). Regresó con La hora fría (2006), No-Do (2009), The Mystery of the King of Kinema (2014) y La estrategia del pequinés (2019), basado en la novela de Alexis Ravelo.



Cuadernos de Contabilidad de Manolo Millares (2005) largometraje de Juan Millares Alonso. El trabajo de Millares, realizado desde Madrid, es peculiar. Arquitecto y profesor de Bellas Artes, suele explorar los sentidos de la imagen y proponer nuevas versiones al metraje encontrado, con una especial sensibilidad hacia la interpretación espacial de la narración. En esta semblanza del universal pintor canario el director huye de la hagiografía, a pesar de su relación familiar, y el relato fluye en búsqueda de lo cotidiano. En esta línea también está otro de sus trabajos El pabellón alemán (2009), nominado al Goya como mejor corto documental.



Nasija (2006), cortometraje de Guillermo Ríos, cosechó más de 50 premios internacionales. Fue un reto de producción, rodado íntegramente en Tenerife, que utiliza varias voces narrativas y un tratamiento formal íntimamente relacionado con el guion. Su protagonista, Nasija, una mujer africana sojuzgada, es un símbolo de la situación de abuso de gran parte de las mujeres del mundo. Guillermo Ríos, tras una amplia trayectoria en el corto y el documental, se enfrentaba en 2020 a su esperado primer largo de ficción, si la pandemia lo permite.



La Caja (2006) fue el excelente debut en el largometraje del autor grancanario Juan Carlos Falcón, también con un interesante paso previo por el cortometraje. Inspirada en la novela ‘Nos dejaron el muerto’, de Víctor Ramírez, fue estrenada en 2007, el escritor colaboró con el director en el guion. Es una comedia negra costumbrista, de buena factura y pulso narrativo, que se relaciona con las comedias italianas de los cincuenta. Falcón se trasladó en 2013 a Los Angeles (EEUU), donde rodó varios cortometrajes y su segundo largometraje, People you may know (2015). Ahora desde Canarias prepara su tercera película, Unforgettable, en pre-producción.



El vuelo del guirre (2007) dirigida por Teodoro Ríos y Santiago Ríos, conforma la última película de la trilogía sobre la emigración canaria que comenzó con Guarapo (1989) y continuó con Mambí (1997). Tal como dice su referencia en Cinemap https://cinemapgrancanaria.com/ , estos cineastas sentaron las bases de un cine industrial canario y “ahondaron en la cultura, costumbres e identidades canarias desde un punto de vista realista y social” (…)” (Guarapo) “fue la primera película producida en Canarias que contó con el apoyo de las instituciones públicas, tanto autonómicas como nacionales (Ministerio de Cultura), demostrando que con el apoyo suficiente se podía hacer buen cine en las Islas. La película obtuvo la Mención Especial del Festival de Cine Latinoamericano de Huelva y estuvo nominada en los premios Goya a la Mejor Dirección Novel (1990)”.


Cayuco (2007) de María Miró, es un trabajo de producción institucional que contiene la mirada de la cineasta canaria sobre la inmigración ilegal, planteada desde el punto de vista de sus protagonistas. María Miró, la primera directora canaria que realizó un largometraje comercial (Los baúles del retorno, 1995), pertenece a una familia de artistas. Su padre fue el pintor Baudilio Miró Mainou; su hermana Marta, productora reconocida con un Goya; sus sobrinos Kira y Sergio, actores. Con una formación académica y amplia experiencia proviene de la llamada Escuela de Madrid y atesora una especial sensibilidad que refleja en su trabajo.



Óscar, una pasión surrealista (2008) de Lucas Fernández, constituyó una auténtica superproducción desde el punto de vista del sector audiovisual canario. Su argumento gira sobre el pintor Óscar Domínguez (Joaquim de Almeida). Muchos años después, Ana (Victoria Abril), una abogada madrileña, busca un misterioso cuadro que, según los expertos, fue su última obra, antes de suicidarse en 1957. Es un ejemplo de producción cuasi institucional a la que la crítica nacional destrozó, no es el único caso, pero probablemente si el más sonado.



Iter in semet ipsum Dámaso (2009) es una película documental del tinerfeño Miguel G. Morales alrededor del pintor grancanario Pepe Dámaso. Miguel G. Morales es uno de los documentalistas canarios más prolíficos e interesantes, es autor de numerosos trabajos de encargo sobre artistas canarios del siglo XX. Es un experimentador y analista de la propia identidad canaria que refleja en cortos y largometrajes, en algunos casos incluso coqueteando con la videocreación y el material de museo. Entre otros muchos hay que destacar el magnífico Taro, el eco de Manrique (2012), entre los diversos trabajos que ha realizado sobre el pintor lanzaroteño y su obra.



Para finalizar, una película espléndida, La Isla interior (2009) de Félix Sabroso y Dunia Ayaso, una pareja de cineastas que han desarrollado la mayor parte de su filmografía desde Madrid con Perdona Bonita pero Lucas me quería a mi (1996), El grito en el cielo (1998) Descongélate (2003), Los años desnudos (2008), en varias ocasiones auspiciados por la productora de Almodóvar El Deseo. En Gran Canaria realizaron su ópera prima, Fea (1994) y La isla interior. Tras el prematuro fallecimiento de Dunia en 2014, con 53 años, Félix Sabroso continuó su trabajo con el magnífico y quizá poco comprendido largometraje El tiempo de los monstruos (2015), un relato donde el autor conjuga y experimenta con el drama y la comedia ácida en tono autoreflexivo.  



Tras esta selección hay una extensa relación de cineastas que podrían incluirse en listas alternativas y no me resisto a comentar. Por sus nominaciones al Goya al Mejor Corto, podrían estar, entre otros, El Intruso (David Cánovas, 2005) y la pieza de animación La Noche de los feos de Manuel González, 2006. La película largometraje El amor se mueve (2008) de la realizadora palmera Mercedes Afonso y La vida según Ofelia (2007) del realizador cubano y también muy canario Rolando Díaz. Podrían estar los estupendos cortometrajes de Antonia San Juan, realizados en Madrid, entre ellos A las once y Tú eliges, que posteriormente confirmaría su talento con el largo Del lado del verano (2012), rodado y argumentado en Gran Canaria. También se podría incluir los cortos Ante tus ojos, de Aarón Melián; Algo que aprender, de Mª Eugenia Arteaga; Las gafas, de Alberto García; Pactum, de Juan Padrón; Por dinero negro, de Jaime Falero. Y algún trabajo de Javier Fernández Caldas, que en 1998 había realizado el largo La isla del infierno, José Víctor Fuentes, Nicolás Melini, José Cabrera, y por supuesto la vocación experimental de Josep Vilageliú, tanto en el corto como en el largometraje.


También podría formar parte de la lista David Baute, con alguno de sus excelentes documentales, como por ejemplo Rosario Miranda (2002). E incluso Wansy Navarro (Sótano macabro, 2000) con su estilo desmañado, gore, naif, macabro e hilarante a partes iguales. También cineastas como el operador David Delgado y su mirada analítica y contemplativa.


La década también fue especialmente relevante para los primeros trabajos de autores/as que luego consolidarían su trayectoria en la siguiente como el teldense Mateo Gil, que ya había dirigido Nadie conoce a nadie (1999) y en esta época centraba su atención en el trabajo como guionista con Alejandro Amenábar (Mar adentro, 2004. Ágora, 2008). O el lanzaroteño Roberto Pérez Toledo* y sus estupendos cortometrajes, su carrera, al igual que la de Mateo Gil aunque con menor ambición industrial, continúa brillantemente en nuestros días. Fue también la década de los primeros cortometrajes de David Pantaleón (Gallos, 2007; Perro Rojo 2009), actor y director cuyo trabajo audiovisual ha sido muy reconocido en festivales y muestras. También es el momento de los primeros trabajos de José Alayón con su productora El Viaje Films y de los primeros cortos de Nayra Sanz; Víctor Moreno; Amaury Santana o Macu Machín. Merece ser recordado el realizador gomero de TVE Juan Ramón Hernández, cuya interesante y corta trayectoria en el documental fue truncada por su enfermedad y fallecimiento.


El cine, entretenimiento y conocimiento, se construye con esta multiplicidad de miradas y el reconocimiento del público. Así hacemos el patrimonio audiovisual de Canarias, con la emoción y el descubrimiento, con la investigación y la interpretación de este archipiélago que, al igual que nuestros relatos, navega a veces por la realidad y a veces por la ficción.


Y seguro que me queda alguien que también merecería recordarse, espero que las lectoras y lectores lo completen.



* Lamentamos el triste fallecimiento de Roberto Pérez Toledo en fechas posteriores a la redacción de este artículo.


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