MÚSICA

Década de los 00

Peces Naranja

Altraste

Espectro lumínico.

Arístides Moreno

Soy muñeco

Brutalizzed Kids

Alegranza

El Guincho

Music Box

Miniatura

Cómo acabar de una vez por todas con ...

Oscartienealas

El bosque en llamas

Pumuky

Dom & Alma sin Dueño

Ruin Boys

Dynamis

Species

San Diego XIII

This Drama

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Esta es la selección que han realizado nuestros colaboradores, pero ¿tienes algo que aportar? puedes hacerlo al final del texto.

El comienzo de todo esto

Empiezo por el final. Tras el repaso a una década de músicas y discos justo once años después, solo puedo pensar esto: se estaba mascando lo de ahora. Yo les comento qué considero el “ahora”: una música alternativa canaria posicionada, empezando a tener el peso nacional e internacional que merece, pero sobre todo una música que ES canaria. Esa historia se las tiene que contar Mario Alonso, responsable de la década más reciente. Me adelanto porque soy un ansioso. 

Les cuento el periodo que me toca. La primera conclusión extraña que se llega indagando en la música canaria de la década de 2000 a 2009 es que la propuesta era de todo menos canaria. En los diez discos escogidos se puede comprobar: presencia masiva de influjo anglosajón, pocos quiebros hacia una cierta latinidad y apenas nada que identifique como canario. 

Lo bueno es que todo eso llegará después, justo a partir de 2009. Pero, ¡un momento! Está El Guincho. Qué tremenda rareza, y qué emoción dio comprobar que un grancanario afincado en Barcelona entendió cómo coger una tradición y meterle un meneo, primero con su demo (o primer disco, según se consulte) ‘Folías’ (2007), pero ya definitivamente con ‘Alegranza’, que de haber hecho una lista de importancia y no alfabética por el nombre del artista, sería el indiscutible número 1. 

Quitamos entonces la necesidad de una “canariedad” distinguible como elemento de valoración, porque tirar de clásicos como José Antonio Ramos da ahora algo de grima; sería todo lo innovador que quisimos, pero esa música suena en el presente como banda sonora ideal para un reportaje de quesos de cabra. En aquellos dosmiles, los músicos canarios se atrevían por la renovación tradicional pero tampoco tanto y con resultados muy previsibles y aburridos. De nuevo, la excitación y el riesgo llegaron en los años diez. Hay que tirar entonces de calidad pura y dura en la propuesta discográfica, pero también del recorrido vital del proyecto y su impacto actual. 

Aquellos dosmiles fueron década de transición tecnológica, aún tateando el partido la música podía darle a Internet. Recuerdo aquellas polémicas sobre que si subir tu disco a la red perjudicaba a sus posibles ventas (por favor, no se rían, eran otros tiempos). Ese momento de falta de consolidación más la dejadez habitual del artista canario, motivan que algunos de estos discos ahora mismo no sean localizables en línea salvo canciones sueltas. Es una verdadera lástima, porque se pierden en el tiempo unas producciones remarcables. 

Repasemos la lista, ordenada alfabéticamente según el nombre del artista. La selección es de Job Ledesma, totalmente personal y subjetiva. Confeccionándola, descubro que me dejo llevar por las sensaciones que me produjo recibir, escuchar y reseñar aquellos discos, primero en el suplemento ‘El Radikal’ de La Opinión de Tenerife y luego en el programa de radio ‘Canarias ruido’. que sigue en antena. Hay más de emoción que de juicio. Me guardo así de los “yo habría puesto a tal, habría quitado a tal o es que falta tal”. Todo eso me va a importar lo mismo que si la lista la hubieran hecho ustedes: nada. 

 

Disco a disco

Justo estePeces naranja’ de Altraste que abre el orden sufre de la mencionada ausencia digital. El disco suma trayectoria y obra. Con unos inicios muy puestos en el rock argentino y Los Fabulosos Cadillac, es en este trabajo donde Altraste encuentra su mejor esencia y entrega varias de sus canciones más logradas. Es peculiar que siendo como fueron una banda festiva, sea en los tiempos lentos y medios de este trabajo donde encuentran un espacio de mayor inspiración. Encima incluye la única canción carnavalera anticarnavalera de la historia: ‘Sin disfraz’. 

 

 

Arístides Moreno es otro ausente digital, pero es que conocemos a Arístides. ‘Espectro lumínico’ es justo un disco que merece la pena para desconocerlo. Su imagen festiva, colaboradora y protestona a veces oculta lo enorme músico que es. En la grabación seleccionada entrega su mejor obra, una comunión de lírica ingeniosísima y música de miles de procedencias que confluyen en un trabajo del que quedan para la posteridad piezas históricas. Encima todo envuelto en una ambición de obra coherente en el campo de eso que se llama “disco (glups) conceptual”.  

 

 

‘Soy muñeco’ entra de churro por fecha de edición. El disco que consagra a Brutalizzed Kids salió en diciembre de 2009. Si antes hablamos de que fue la década donde internet irrumpía en nuestras vidas, qué mejor ejemplo que este proyecto que se gestó a golpe de email entre las dos islas capitalinas, con Fafe y Carlos Ramos mandándose ideas vía correo electrónico. Los Brutos son un bandón con actitud, directo, recorrido (siguen muy activos) y una extraña querencia melódica marca Fafe que llega desde los tiempos de Ataúd Vacante. Es de estos discos que desde la portada ya marca que estás ante una obra trascendental. 

 

 

Bueno, y El Guincho, el músico canario de mayor proyección de la historia, sacando producciones con Bad Gyal cuando se escriben estas líneas, tras definir el sonido (y el directo) que llevaron al estrellato a Rosalía antesdeayer. La tormenta de arena de talento y creatividad que es ‘Alegranza’ todavía no se ha procesado del todo. Y encima al poco tiempo llegaría ‘Pop negro’. Es nuestro tigre blanco, de esos talentos que nacen cada dos generaciones. Esta lista podría ser ‘Alegranza’ repetido diez veces. 

 

 

‘Music box’ marca el arranque en la vida de Miniatura, una andadura desde el pop cibernético que exuda este trabajo hasta su actual dispersión electrónica, porque el proyecto de Eduardo Briganty continúa vivísimo. Tiene jeito de pionero en este trabajo y también mucha habilidad con la confección de atmósferas y desarrollos melódicos. Confieso que es un disco que entra en la reserva, ante las miles de dudas en una lista con mucho tinerfeñismo en una tierra que comprende mal lo de “una sobre el mismo mal”, ¿o era “mar”?

 

 

Uf, ‘Cómo acabar de una vez por todas con Oscartienealas’, si ya el título era una bofetada. Ay, Osquita, Osquita. Aún recuerdo el revuelo que causó su participación en el concurso de bandas La Caja Sonora de 2008. Ahí que fui de jurado para juntarme con el triunvirato de cronistas canariones (Neke, Diego y Alonso), y ni lo dudamos: Oscartienealas fue ganador por unanimidad. Lo curioso del asunto es que aquello tuvo una dura reacción del público, encaprichado en no recuerdo qué otra propuesta de la que nos olvidamos rápidamente Mira, por una vez acertamos los periodistas. Este disco es la muestra perfecta. Quizá la mejor colección de canciones de los dosmil con una fantástica producción del propio Óscar y de Ane Fernández en los míticos estudios Néptar. Además, la lista no podía salir sin una muestra de la excitante escena de Lanzarote, actividad febril que no se corresponde a su peso poblacional pero sí a sus ganas. La ausencia digital del disco parece que se arreglará en breve. 

 

 

Otro proyecto periférico es Pumuky, dos hermanos de Icod de los Vinos que iban cada mes a leer el ‘Rockdelux’ a la biblioteca del pueblo, fuerte gente rarita. Con ‘El bosque en llamas’ llega una consagración nacional que los tiene dando conciertos incluso hasta el marzo pandémico de 2021, cada vez más eléctricos mientras mantienen las marcas de diferencia que tan bien se manifiestan en este disco: la voz apesadumbrada de Jaír, las canciones bellísimas y esa luz pesada de panzadeburro flotando sobre todo. “Hagamos algo absurdo, amémonos”, cuando se acierta, se acierta. 

 

 

De la amplia actividad de Domingo Alemán y la escena diferente grancanaria había que elegir algo, y diantres, era complicado. Por sintetizar, en el juego del “dos en uno” mejor la colisión entre DOM, el proyecto electrónico del Alemán, y los raperos Alma Sin Dueño, que en esta década dejaron un par de obras notables. La música es más logarítmica que aritmética, o sea, suma mal. Las mezclas de grandes nombres suelen ser insatisfactorias. No es el caso. Con Ruinboys se logró una comunión casi perfecta que además adelanta cuestiones esenciales de la década siguiente en Gran Canaria, como la explosión de la música urbana, de la que Almas Sin Dueño son claros precedentes, y el impacto de la electrónica menos complaciente de, por ejemplo, D. Juan León. Que sirva esta reseña además para que el disco completo esté disponible en internet, porque ahora mismo solo se localiza una canción. 

 

 

Species comandó la primera mitad de los dosmiles tras una década de los noventa arrebatadora. Lo curioso es que con ‘Dynamis’ consiguen su obra maestra, una pieza conceptual que anticipa la preocupación por el cambio climático a lomos de la bulla festiva marca de la casa. La pena es que la cosa quedó en la habitual ambición de esos pocos canarios locos insatisfechos, en este caso Ventor de la Guardia: las limitaciones de todo tipo dejaron un proyecto que iba más allá del disco a punto de explotar, pero en su momento fue una lección de música y conciencia. 

 

 

This Drama también venían de unos años previos arrebatadores y siguen peleando. Es otro de esos ejemplos que tan pocas veces se dan en Canarias de ambición, de trascender fronteras, de huir del subvencionismo y de plantearse siempre la carrera con dimensión internacional, o al menos nacional. Cuesta encontrar en Canarias un directo que supere su aluvión sónico. Por suerte ese jeito de ambición ahora es mucho más común, pero This Drama fueron casi pioneros en dejar atrás los típicos lamentos insularistas. En ‘San Diego XIII’ está esa furibunda potencia, esa contundencia rítmica. Luego con los conciertos llega su imagen epatante y la afición por los lapos que uno jamás entendió. 

 

 

El final de este principio

Quedan fuera muchas cosas fuera de la lista. Primitive Sound System, extraño caso que supo surferar la ola estilística del momento (aquel downtempo-trip pop de los primeros dosmiles) en dos discos que, curiosamente, primero envejecieron mal y ahora justo envejecieron bien. Keiko, proyecto delicado de un Diego Hdez que florecerá en solitario durante la década siguiente. Evil Mr. Sod, músico de enorme recorrido aún en activo y que firmó con Keiko un disco a dúo bellísimo en esta década. La incansable actividad de unos Guerrilla Urbana que dejan varios trabajos demoledores en estos años. La Pista Búlgara demostrando que las canciones se les caen de los bolsillos; de ser ésta una lista solo de composiciones, estaría el ‘Candy’ que da título a su preciosísimo trabajo de la década. The Mistake con ‘Anticongelante’, el disco donde descubrieron lo bien que se les da el castellano y apaciguar las estructuras de sus canciones. Sito Morales y su ‘Del amor y otros insectos’, que duele no ponerlo pero chica, que solo eran diez discos; Sito dando su mejor disco cuando nadie esperaba su mejor disco. El ‘Cara A’ o el ‘102 maneras de soñar’ de Ojalá Muchá, grupo aplicado cimentado en una amistad que aún los mantiene activos y también responsables de varias de las mejores canciones de la década. También el preciosismo de Un Hombre Solo (pasión de este cronista), el pop cercano y magistralmente cantado de La Vieja Morla, y el ‘Buscas problemas’ con el que los talentosos Sin Elefante iniciaron la década… Y el inicio de proyectos que luego ecolosionarían, caso de esos Mojo Project simiente de Fuel Fandango, Zurych, Mento, Oblique, Red Marks, Fábula… Muchas cosas que se quedan fuera, pero los límites habituales obligan a la concreción, y la subjetividad lleva a la selección. 

Queda la mirada final de que los dosmiles fueron una década de incubado, un punto de transición estilístico para el florecimiento de los años diez, donde Canarias se libera de complejos insulares para convertirse en referente nacional de varias vertientes, pero esa historia se la contará otro compañero.

 

(Nota: para la elaboración de esta lista y este texto fue de enorme ayuda el libro ‘La discografía canaria del siglo XXI. Catálogo comentado de la discografía moderna editada en Canarias desde 2000 a 2010’, de Alejandro Ramos, editado en 2012 por Los 80 Pasan Factura. 2012. También fue de inestimable ayuda la conversación y apoyo de Enrique Santana, alias DJ Es y miembro de Rolling Hackers. Gracias a ellos.). 

 

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