ARQUITECTURA

Década de los 90

Pabellón Ana Bautista

Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana

Colegio Mayor San Agustín

Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana

Centro de visitantes e interpretación de La Gomera

Juan Antonio González Pérez, Ana Zurita Expósito y Jose Francisco Arnau

Espacio Cultural El Tanque

Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana

Biblioteca Insular de la ULPG

Luis Martínez Santa-María

Casa MM

Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana

Sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias en Tenerife

Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana

Vivienda unifamiliar

Virgilio Gutiérrez Herreros y Blas Pérez Ojeda

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La arquitectura en Canarias entre los años 1990 Y 2000: La década de la consolidación de la arquitectura de calidad.

Me ha resultado muy difícil escribir este artículo por razones personales. Finalmente no he elegido yo las obras sino que me he guiado por los premios Oraá de Arquitectura de aquel momento histórico de entre siglos.

La última década del siglo XX no fue un periodo cualquiera de la historia de las islas, fue una década de expansión presupuestaria pública, de crecimiento, llena de posibilidades y de apertura hacia la innovación, una época de abundancia con una extraordinaria e insólita amplitud de miras en la sociedad y en la política, especialmente si se la compara con la segunda década del siglo XXI en que este texto es escrito.

En relación con la arquitectura y aquel momento, podría optar por hacer un análisis más extenso incluyendo también la mala arquitectura realizada ese instante ya histórico, que también la hubo, demasiada, especialmente en el desarrollo de las zonas turísticas, pero prefiero centrarme  en la arquitectura de calidad.

La última década del pasado siglo fue una década de liderazgo cultural del Colegio de Arquitectos de Canarias. Dicho colegio profesional premiaba bianualmente lo que entendía por arquitectura de calidad, que es aquella que además de ser correctamente técnica es concebida con altura creativa. Siguiendo los criterios del colegio, y no el mío propio, elijo las obras premiadas por los conocidos Premios Oraá de arquitectura.

Esta elección se debe a que por la cercanía que me une a muchos arquitectos y especialmente a uno, no debo ser yo quien elija  las obras de arquitectura de calidad más importantes de aquella década sino que simplemente reúno en este artículo los premios Oraá de la década.

Los premios Oraá que se otorgaron entre 1990 y 2000 fueron los siguientes:

  • 1990-1991, a Antonio Corona Bosch, Eustaquio Martínez García y Arsenio Pérez Amaral por su obra Estación Marítima del Jet Foeil, en Santa Cruz de Tenerife. Era la quinta edición de los premios que se otorgaban bianualmente.
 
  • 1992-1993 Se premiaron exaequo, dos obras del mismo equipo de arquitectos formado por Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana,  el Pabellón Ana Bautista de Santa Cruz de Tenerife y el Colegio Mayor San Agustín en La Laguna, ambas en la isla de Tenerife.
 
  • 1994-1995 Juan Antonio González Pérez, Ana Zurita Expósito y Jose Francisco Arnau por el centro de visitantes e interpretación de La Gomera, en la ciudad de San Sebastián.
 
  • 1996-1997 Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana por la rehabilitación de un antiguo depósito de petróleo de la Refinería de Santa Cruz en un espacio cultural, El Espacio Cultural El Tanque. Ese mismo año fue premiada también la Biblioteca Insular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, obra del arquitecto madrileño Luis Martínez Santa-María. Y al mismo tiempo la Casa MM diseñada por Fernando Martín Menis en Santa Cruz de Tenerife.
 
  • 1998-1999 Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y Jose María Rodríguez-Pastrana por la Sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias, en la isla de Tenerife.
 
  • 2000-2001 Virgilio Gutiérrez Herreros y Blas Pérez Ojeda, por la obra Vivienda unifamiliar Ramón Barrera, en Santa Cruz de Tenerife.
 

 

1.- Pabellón Ana Bautista.


El solar donde se ubica el Pabellón de Gimnasia Rítmica profesional, olímpica, es una franja en forma de media luna junto al Barranco Santos en las Islas Canarias, que en el momento en que se diseña este edificio se pensaba que sería un futuro eje de arquitectura verde de la ciudad de Santa Cruz, categoría que aún no se ha conseguido para ese paisaje central de la ciudad.

El pabellón Ana Bautista rinde homenaje a la mejor gimnasta que ha tenido la isla con una arquitectura versátil y funcional y que sugiere la ligereza y ingravidez que muchas gimnastas consiguen con sus perfeccionados ejercicios después de mucho entrenamiento, de manera que al verlas parece fácil ser sutiles y etéreas pero que llevan detrás muchas horas de trabajo, estudio y entrenamiento.  La cubierta es también ligera y curva, y se eleva sobre el borde del barranco como una ola sobre una plaza exterior. La estructura es un costillar de diez arcos de madera laminada apoyados ante una gran cristalera lineal en cinco pilares a modo de cinco gimnastas que soportan  cuarenta metros de luz y dieciséis metros de altura.

2.- Colegio Mayor San Agustín.


En pleno centro del Conjunto Histórico de San Cristóbal de La Laguna, Patrimonio de la Humanidad, se alza este edificio universitario, que ocupando todo el perímetro de la parcela, se desarrolla alrededor de un gran patio central ajardinado, respondiendo a tipologías tradicionales de la ciudad, demostrando que en un conjunto histórico sí se puede crear arquitectura contemporánea de calidad. Las fachadas recuperan elementos de la arquitectura tradicional del lugar: aleros de teja, jambas y carpinterías de madera determinando una composición rítmica de huecos y macizos. Los materiales constructivos utilizados son atemporales y duraderos: paredes de piedra, pavimentos de baldosas de hormigón y techos de hormigón visto, y carpintería de madera y panel fenólico determinan esta arquitectura.


3.- Centro de visitantes e interpretación de La Gomera.

 


Este centro de visitantes se inserta en un jardín botánico de flora canaria que destaca por sus palmeras que ocultan sutilmente la arquitectura. Cuando se decidió la creación de este equipamiento, situado en la primera línea marítima de la ciudad de San Sebastián se pretendía que pudiera atraer visitantes a nivel local y también que aumentaría el interés a nivel internacional.

El proyecto del Centro de Visitantes se ubica en la entrada de un jardín, brindando vislumbres de los diferentes espacios arquitectónicos y sus diferentes colores,  transformando el jardín en una entrada que inspira a visitantes y transeúntes a explorar los alrededores. El proyecto equilibra la arquitectura y el paisaje, integrando sistemas naturales y humanos de manera significativa para apoyar la biodiversidad en el lugar. Con módulos en altura a los que se accede por rampas o escaleras el programa se cumple creando tanto espacios para la información del turista como con generosa zonas de exposición así como diversos servicios generales comunes a este tipo de centros. El centro crea tres experiencias distintas, con espacios transitorios entre los mismo y comprende el valor del lugar en el que se ubica, frente a un paisaje tan fuerte es una forma de actuar muy procedente.

 

4.- Espacio Cultural El Tanque

 


El Espacio Cultural el Tanque es un antiguo depósito de refino de crudo construido en los años 50 del siglo XX que se decide conservar, como huella de patrimonio histórico industrial, en su enclave original, en el barrio de Cabo- Llanos de Santa Cruz de Tenerife cuando, en el año 1997, el crecimiento urbano de la ciudad, convierte la antigua zona industrial ocupada por la refinería de Cepsa en zona residencial.

La idea era conservar un depósito de crudo de la antigua refinería, mostrando la ejemplaridad de una pieza singular de carácter industrial. Hoy es un marco insólito e irrepetible de Cultura.

El proyecto del Espacio Cultural “El Tanque” se basó en conservar el aspecto esencial y original del depósito, resolviendo de una forma elemental la necesidad de acceso, buscando una calidad constructiva propia de una obra de carácter atemporal. Para ello se emplearon materiales reciclados de la propia refinería que estaba desmantelándose a su alrededor, creando entre los dos muros existentes (el de la base del tanque y el de la cubeta de seguridad que lo rodea) el espacio de acogida con un pequeño vestíbulo, zona de información y aseos. 

Conforme avanzaba el desmantelamiento de la refinería se iban aprovechando materiales: grandes chapones que dieron lugar a la puerta pivotante, torres de luz que iluminan el espacio exterior, antiguos bidones convertidos en improvisados lucernarios, etc. Sus posibilidades físicas y funcionales han hecho posible su incorporación a la ciudad como un espacio cultural singular.

5.- Biblioteca Insular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

 


La Biblioteca General, obra del arquitecto Luis Martínez Santa-María, fue el proyecto iniciático en la carrera del madrileño. Es considerada una de las mejores muestras arquitectónicas del campus de Tafira, por su óptima calidad espacial y mejor implantación. El proyecto refleja la conciencia medioambiental del arquitecto con perfecta integración en el entorno natural en que se sitúa y a la vez cumple con las funciones necesarias de toda biblioteca universitaria.

Destaca en esta arquitectura la vida que cobran los materiales al adquirir luz. Los juegos de luces y sombras que se crean en los interiores e interiores aumentan, con extraordinarias luces y sombras naturales, la belleza de la biblioteca, cuya solución espacial es de gran riqueza visual.

Destacan las salas de lectura resultantes, donde comienza a observarse por primera vez en Canarias la dicotomía entre espacios destinados a colección de libros y los espacios destinados a los usuarios y comienza también una tímida transformación del modelo de biblioteca.

En esta biblioteca se percibe que la razón de ser de la biblioteca, su misión, ya no es únicamente garantizar la eternidad de una colección documental, sino hacer cercana, próxima y comprensible la información a los estudiantes.

6.- Casa MM.

 


La casa MM es una casa para vivir, de la cual soy la principal usuaria. La escalera se suspende del techo mediante tubos y chapa, recuperada de tanques de petróleos, desmantelados a los que se sueldan escalones metálicos especiales, y que son hormigonados in situ, con los restos de barras cortas de acero sobrantes de la obra. Luego, en la fachada, un sistema de lamas construidas con tuberías de agua galvanizadas y madera permiten abrirse al exterior o cerrarse, pues se pueden mover para controlar la entrada de luz solar y las vistas. El edificio, ubicado en un solar de esquina, está separado de los medianeras por un patio de sección variable, que proporciona ventilación e iluminación natural sin interferencias exteriores para garantizar un confort acústico óptimo. Los materiales siguen la tradición tinerfeña: hormigón visto, madera, piedra y hierro. Es una casa que protege. Fresca en verano y cálida en invierno.


7.- Sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias en Tenerife.

 


El lugar donde su ubica la Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife está íntimamente ligado a la fundación de Santa Cruz. El edificio constituye el punto de arranque de la reestructuración urbana de esta zona histórica, zona muy degradada a principios de los años 80, momento en el que se convoca un concurso de ideas del que resulta ganadora la idea de Artengo, Menis y Pastrana. El fuerte carácter representativo que requería un lugar que iba a ser la sede de la presidencia de las islas lo toma el proyecto resaltando el protagonismo de grandes volúmenes fisurados de piedra basáltica y hormigón en la fachada. La imagen del edificio dialoga con la geometría abrupta de la Cordillera de Anaga.

Toda la organización interior se desarrolla alrededor de una pieza reconstruida de arquitectura de gran valor histórico: un patio tradicional de madera de tea utilizada en la arquitectura vernácula.  Se trata del patio original de la Casa Hamilton, uno de los edificios simbólicos escoceses del casco antiguo de Santa Cruz que fue demolido.

Piedra, hormigón y madera son los materiales que se mezclan entre sí caracterizando el edificio. La piedra juega un papel especial. En el exterior los volúmenes se construyen con piedra basáltica de Tenerife, bloques de piedras de diferentes colores, traídos de diferentes islas, como la Gomera o Fuerteventura, son colocados en los espacios más significativos del interior del edificio. Piedra de la Gomera en el salón de actos de la planta superior y piedra de Tindaya, de Fuerteventura en el Auditorio de la planta baja.


8.- Vivienda unifamiliar

 


Virgilio Gutiérrez Herreros y Blas Pérez Ojeda consiguen con este proyecto una vivienda calidad, acogedora, con una naturalidad que parece que está ahí desde siempre. En una zona residencial de Anaga, con un programa doméstico que se abre hacia el paisaje, y que también puede cerrarse y resguardar a los habitantes y que sigue la estela de la gran tradición de utilización del hormigón con gran maestría que hay en las islas, especialmente en Tenerife.

La casa parece estar de espaldas al barranco y volcada a las vistas sobre la ciudad, pero que hacia dentro la luz natural logra crear una intimidad que enriquece el vivir hacia el interior y además se adapta con pericia a las condiciones topográficas del lugar, insertándose en la trama urbana y en el paisaje y ofreciendo una adecuada respuesta a la orientación y a las vistas, resguardándose de los vientos alisios y la brisa, y con un racional programa funcional muy coherente con la parcela en la que se actúa. Los materiales, además del hormigón, son también materiales de gran tradición en las islas; madera y piedra. El jardín, con su vegetación forma parte de la casa y es respetuoso con el paisaje del entorno, el barranco y la montaña.

Desde la casa, las vistas parecen encuadrar el paisaje aprovechando lo mejor del mismo. Es una casa donde se siente la naturaleza, los olores de la naturaleza, las tonalidades de la flora, los cambios climáticos de la zona y los cambios de la luz del sol. Una casa en un lugar hermoso y límite pero que transmite tranquilidad.


9 y 10.- Una labor inacabada: la igualdad en la arquitectura. 

En lugar de elegir una novena y décima obra concreta, prefiero hacer un homenaje general a todas las obras no reconocidas de las mujeres arquitecturas de Canarias. Al igual que sus colegas masculinos, muchas arquitectas trabajaron durante toda esa década de final de siglo en una aparente igualdad, pero como hemos visto en realidad la igualdad del reconocimiento aún no había llegado en el año 2000 y debo señalar que tampoco lo ha hecho en este año 2021, como muestra baste simplemente acercarse a los premios otorgados este mismo año por la Bienal de Arquitectura Española. Por tanto, lamento que no me haya tocado otra década (del futuro) para poder hablar también de más mujeres arquitectas, y especialmente para poder reconocer la labor de quien para mi es una de las mejores arquitectas de la historia de Canarias, Magüi González, otra vez será.

Para finalizar, confieso que mirar atrás ha sido una experiencia maravillosa, volver a esa década tan brillante en arquitectura, en la que ocurrieron tantas cosas, no solo los premios Oraá, sino los grandes concursos públicos, la mejora de la calidad de la vivienda pública, la creación de nuevos parques verdes, accesos al mar, museos, etc.

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