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Entrevista a

Belén Álvarez Doreste

(Lajalada)

“De la música me quedo con el proceso de escribir y grabar porque todo se hace en la misma madriguera; ése es el momento”

– “LAJALADA es un patio a la experimentación, más allá de la canción”

– “Mostrarlas las canciones sobre el escenario es un daño colateral para quienes volamos creando pero tenemos dificultades importantes para subirnos a defenderlas frente a un público”

Belén Álvarez Doreste explosionó en la escena musical canaria cuando apenas tenía 15 años con su proyecto Bel Bee Bee. Llegaron  premios, reconocimiento de la crítica y pasado un tiempo un profundo proceso de transformación. Ahora Belén se presenta bajo el nombre de Lajalada, que vio la luz en 2021 el disco DMÑNNS  (léase, demañananosé)  y un nuevo trabajo aun work in progress denominado Harimaguada (de las lenguas antiguas canarias: mujer sagrada), en el que mezcla pop, folklore isleño, vanguardia, electrónica, frescura y perspectiva contemporánea en castellano. 

Debacles e incertidumbres interiores que hilvanan un disco y un directo tan cuatripolar como quien lo compone, pasando por tramos luminosos, oscuros, inquietos y serenos, dentro de algo parecido a electropop, pero algo más asalvajado.

– Para quién no tenga clara su carrera musical, ¿Nos podría contar cómo ha sido su andadura hasta llegar a LAJALADA?

– ¡Bueno! Yo empecé a enderezar mis instintos musicales estudiando Percusión en el Conservatorio de Las Palmas, pero paralelamente tuve clases de guitarra con mi tía, desde que logré pulsar los primeros acordes mi mayor ilusión era hacer mis propias canciones, letras, melodías, grabármelas con un cacharro viejo que había en casa; así que a los 15 años tenía un proyecto que denominé Bel Bee Bee con el que hice mis primeros pinitos varios, saliendo seleccionada para las Demoscópicas de Mondosonoro, Capital Sonora, Lo Más Crujiente y el Bass Camp Academy de Red Bull en Madrid y con el que publiqué «Still Unstirred», producido por Emilio y Suso Sáiz.

LAJALADA vino tres años después de un parón reflexivo que tuve que darme con el proyecto anterior.  Para cuando me decidí a pilotar una nueva nave, había desarrollado una gran pasión hacia el infinito universo de texturas que se podían moldear al gusto en el trabajo electrónico. Así fue como comenzó LAJALADA, hacia 2019, como un patio a la experimentación, más allá de la canción.

– ¿Qué es lo que le aporta de nuevo este proyecto presente como LAJALADA?

– Lo dicho, LAJALADA es un patio de recreo. A pesar del compromiso y la constancia, trato únicamente de hacer con esta firma la música más honesta y aquellos procesos en los que considere que obtengo de vuelta un aprendizaje, o algo apasionante… ¡Y no tibiezas de las que poco yugo pueda sacar!

– ¿Cuál ha sido hasta ahora su experiencia más enriquecedora?

– Dar forma al álbum de DMÑNNS fue de los procesos más enriquecedores porque aprendí muchísimo de Kquiim Saigi, quien produjo un material musical que se gestó durante años.

También llevo años trabajando puntualmente en el mundo de la música para audiovisual, teatro y espectáculos multidisciplinares,  estos últimos siempre vienen cargados de experiencias increíbles y grandísimas enseñanzas al aun tantas vertientes artísticas diferentes.

Pero lo cierto es que trabajar en la música del Acto Institucional del Día de Canarias del pasado 2022, ‘Sangre de Tea’ dirigido por Mario Vega y donde pude hacer un mano a mano en la creación y producción musical con Julio Tejera fue quizás de los momentos más inspiradores y de avance creativo en los que me veía inmersa desde hace años o quizás de toda la vida. El trabajo sobre melodías y ritmos de la tierra, tras una desgracia natural como fue el volcán de La Palma del 22, tuvo un contenido emocional (aparte del profesional) que fue desgarrador.

– ¿Y la más difícil de afrontar?

– Quizás la más difícil fue esta pasada de In&In, promovida por la Fundación SGAE, ICDC y llevada a cabo en el Conservatorio Superior y Profesional de Santa Cruz de Tenerife.

Supuso crear a pecho abierto, ante alumnado y profesorado del Conservatorio, hacerlos partícipes de los balones fuera que da una para lograr encestar alguno en el proceso creativo. Pero más allá de que me pareciera complejo y me mantuviera constantemente planteándome cómo lograr crear el clima y sistema de trabajo adecuado, hubo también momentos increíbles que no olvidaré.

– ¿Hace algo más de un año de la edición su último disco, ‘DMÑNNS’. ¿Qué queda latente de aquel trabajo?

– Para mí es el mejor trabajo que he hecho hasta ahora y aparte de que para mí algunos de los temas que lo forman seguirán siendo importantes siempre; lo fundamental es que el primor y calma con que se creó debe ser mi mejor precedente para que los próximos trabajos tengan ese mismo cariño, cuidado y… ¡Templanza!

–  ¿Qué supuso para su carrera?

– Fue el primer álbum de LAJALADA y una carta de presentación con todo lo que para mí representa este proyecto: canciones que no son canciones, sonidos que son paisajes de lugares y emociones… ¡Donde pasean las locuras!

– ¿Qué echa de menos en la relación de la compañía con los medios de comunicación? ¿Existe crítica especializada?

– ¡No sé responder esta pregunta! Jajaja. Cuando uno va intentando guisarse y comerse su camino, cuenta con el apoyo de quien decide darle difusión, sobretodo apoyo local de quienes nos conocen de hace años. ¡Pero poco más!

– Escribir canciones, grabarlas, mostrarlas sobre el escenario. ¿Con qué parte se queda? ¿Y por qué?

– Definitivamente escribir / grabar, que para mí es lo mismo, porque todo se hace en la misma madriguera. Ese es el momento.  Mostrarlas sobre el escenario es un daño colateral para quienes volamos creando pero tenemos dificultades importantes para subirnos a defenderlas frente a un público. Pocas son las veces que una se baja de cantar pletórica, porque sobretodo cada vez son más las dudas, inseguridades y menos las ocasiones mágicas en las que el cerebro desconecta y tocar es ese chorro expuestamente íntimo que una quisiera que fuera.

– ¿Cuál es según usted el estado de la música en Canarias? ¿En qué se podría mejorar?

– En Canarias hay un auge abrumador de artistas de toda disciplina, también de la música. Estamos aprovechando las facilidades que existen hoy para la autoproducción y autogestión, así como la creación y difusión, lo cual es una maravilla, es alentador y súper súper inspirador ver cómo cocinan nuestros hermanos de inquietudes y poder disfrutarlo también.

Lo único que nos falta por mejorar es el circuito musical. Gran Canaria ha perdido grandes baluartes como era la Ruta Playa Viva o la Plaza de la Música. Locales pequeños y medianos donde poder crear cátedra, costumbre y cultura. De momento solo queda el circuito underground o teatros a los que no todos pueden acceder.
En las islas menores también hace falta más costumbre, que no sea tocar en una terraza turística o directamente un teatro, sino más subvenciones para locales con música, con sus sellos de identidad, su creación de una cultura y un público propios al lugar. 

– ¿Tiene nuevos proyectos entre manos?

– ¡Siempre! Ando trabajando en un nuevo álbum que se llamará HARIMAGUADA, cantos de mujeres sagradas de las islas. Y luego otros varios proyectos de música para maravilloso cine y teatro canarios.

– ¿Qué valoración hace del proyecto Ojeart impulsado por el Círculo de Bellas Artes?

– ¡Maravilla!  En más de una ocasión me ha descubierto piezas que desconocía por completo. Se convierte en una selecta enciclopedia del acervo cultural del archipiélago en todas sus disciplinas. Les deseo larga vida y que pase a ser un lugar de consulta para esta y las venideras generaciones.

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