“La danza canaria tiene una creatividad, honestidad y humanidad desbordante, una especie de ‘estado de gracia’ perpetuo”
– “Me parece absolutamente necesario que exista un proyecto como ‘Ojeart’ que recoja el legado y la trayectoria artística del Archipiélago” – “La Carne, mi último trabajo, es un viaje de empoderamiento, elevación y celebración de la propia carne, es decir, del propio cuerpo”

Creadora e intérprete, el trabajo de Paula Quintana se basa en un lenguaje personal que conjuga estilos y técnicas para crear una comunicación con el espectador a diferentes niveles, intelectuales y viscerales, en un firme compromiso con el tiempo en que vivimos. 

Nacida en Tenerife, se formó en teatro, danza clásica, contemporánea y flamenco. Tras licenciarse en Arte Dramático en la Escuela Superior de arte Dramático de Canarias EAC, se trasladó a Madrid continuando con su formación, trabajando en diferentes montajes audiovisuales, de teatro y de danza, dentro y fuera de España para a la vez que desarrollar su carrera como creadora y perfomer contemporánea. 

Entre otros logros, ha sido artista Residente en Graner Centre de Creació 2022; Art For Change Fund. L Caixa, 2021; Beca ‘Fonds de dotation Porosus’ y residencia en “Cité international des Arts” de París para ‘Camping  ́19″ de creación contemporánea en el Centre National de la Danse (CND) Paris – 2019.

Recibió el Premio Mejor Interpretación en los Premios Réplica de las Artes Escénicas 2019, Primer premio III Certamen Europeo Mujer Creadora Contemporánea 2016, Premio Especial Mejor Artista Emergente Feria Umore Azoka 2015; Cuatro candidaturas Premios Max 2020 y dos Premios Max 2016. 

Como creadora destaca ‘La Carne’ (2020), ‘Las Alegrías’ (2019) ‘Siempre, en algún lugar’ (2017), ‘Latente’ (2015), ‘Amarga Dulce’ (2015), ‘Sueño3: A Cielo Abierto’ (2015) y ‘Pieles’ (2014). Además, realiza piezas site-specific y talleres para instituciones y festivales dentro y fuera de España. Apoyada y presentada en los principales teatros, circuitos y festivales nacionales. En los últimos años ha presentado su trabajo en España, Italia, Francia, Corea del Sur, Reino Unido, Congo, Uruguay y EEUU entre otros.

– ¿Cómo presentaría usted misma la obra ‘La Carne’?

– ‘La Carne’ es un viaje de empoderamiento, elevación y celebración de la propia carne, es decir, del propio cuerpo. El cuerpo y todo lo que es y todo lo que contiene: conocimiento, memoria, emoción, experiencia, capacidad de acción, de relación… El cuerpo propio como el lugar de conocimiento y libertad absoluta y fiable. La historia humana se construye gracias al trabajo, la resistencia infinita y la sabiduría de los cuerpos, esto es de ‘La carne’ que se ha levantado una y otra vez, generación tras generación.

‘La Carne’ es una historia de ciencia ficción que habla sobre la llegada de una nueva era más luminosa y sabia para los seres humanos y su relación con el planeta. Es la historia de los nuevos cuerpos, de la nueva carne que se empodera y que se eleva, liderada por una protagonista, mujer, migrante y subalterna que combina su trabajo como gogó de discoteca con sus estudios de genética. 

Su estructura sigue los patrones de la tragedia clásica griega, origen de nuestra cultura occidental, conformando una nueva tragedia contemporánea como símbolo del origen de una nueva cultura, con nuevos modelos de heroínas y de “conquistas”.

Realizar ‘La Carne’ implica despertar en el cuerpo una serie de experiencias, de conciencias y de resistencias que acaban empoderando a quien lo hace. Las personas que participan en la función de ‘La Carne’ (participantes locales, no profesionales)  realizan, realmente, ese viaje de elevación y empoderamiento. En esa frontera entre realidad y ficción. Esto sucede a través de los talleres ‘Calentar La Carne’que realizamos días antes en la localidad donde tendrá lugar la función.

Es la historia de todos nosotros, destinados a ser, queramos o no, la carne de este nuevo tiempo que nos está tocando iniciar. ‘La Carne’ es la segunda obra de una trilogía comenzada con ‘Las Alegrías’ y continuada con ‘Huerto’, que se estrenará en primavera de 2023.

– ¿Qué repercusión está teniendo su obra?

– La obra se estrenó en septiembre de 2020 y se ha seguido moviendo después de la pandemia.  Fue seleccionada por el programa Art For Change de Fundación La Caixa para realizarla con adolescentes de zonas en riesgo de exclusión; y por el Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad por el componente de histórico que contiene, poniendo en valor la herencia recibida para evolucionarla.

Lo realmente poderoso para mí está resultando la experiencia con los participantes locales, tanto durante los talleres como luego en las funciones (participamos todos juntos en la representación, los bailarines profesionales, los participantes locales no profesionales y yo). En toda mi experiencia nunca he vivido momentos tan catárticos y poderosos como los que suceden en ‘La Carne’. Comprobar que, camuflado bajo una historia ficticia sobre un escenario, estamos hablando y moviéndonos por un deseo personal y grupal real. 

– ¿Hay crítica artística en relación con la Danza en Canarias? ¿Qué opina al respecto?

– No me considero ninguna experta así que no puedo hablar sino desde una visión subjetiva pero considero que no. Es un género aun muy desconocido y con falta de estructuras, un conservatorio profesional, por ejemplo, que permitan profundizar en los preceptos de la disciplina.

– ¿Cómo es el proceso creativo de sus obras?

– Son procesos largos y exhaustivos. Empiezo por un tema que me interesa abordar, estudiar y compartir y busco el cuerpo y el movimiento con el que “vivir” y experimentar ese tema. A partir de ahí voy investigando en las disciplinas y el equipo multidisciplinar con el que ir dándole forma. 

Mi objetivo es crear universos en 360º  que generen muchos niveles de significados y de comunicación con el espectador.  Que entre el diálogo con las diferentes capas del saber, desde el pensamiento más conceptual y crítico hasta una comprensión intuitiva, visceral y profunda que nos iguala como seres humanos mas allá de la escena.

– ¿Qué tiene de especial la danza contemporánea?

– Para mí, el arte es una forma de conocimiento; unifica la experiencia emocional y los saberes adquiridos. El pensamiento y la sensibilidad. La danza, además, extiende esto a todos los planos del individuo a través del propio cuerpo. La ‘obra artística’ es uno mismo, se vivencia humanamente. Cuando se refiere a un lenguaje contemporáneo, la mayor libertad de formas, técnicas y temáticas permite que tanto espectador como danzante tengan que participar activamente en la comprensión de lo que sucede. Entender y entenderse de una forma holística que integre la capacidad humana de sentir, pensar y actuar.

– ¿Qué es lo mejor de estar sobre un escenario?

– La sensación de existir en libertad y plenitud. La desnudez absoluta. La posibilidad de conectar profundamente con el resto de humanos (y no humanos), existiendo de una forma que no es posible en la vida cotidiana.

– ¿Cuál piensa que es el estado de la danza en Canarias?

– La danza canaria tiene una calidad altísima. Una creatividad, honestidad y humanidad desbordante, una especie de “estado de gracia” perpetuo que se reconoce y valora tremendamente fuera del Archipiélago pero que siento que no tanto dentro. Por un lado, esto merma el desarrollo de la disciplina a la hora de poder trabajar y producir con el resto de Europa por ejemplo; por otro, lo que más lamento, es que los valores y la riqueza (en todos los sentidos) que la danza podría generar y genera no trasciende al resto de la sociedad. 

– ¿Qué recomendaciones haría para mejorar el estado de la danza en Canarias?

– Creo que, ante todo, una gestión de los recursos con proyección a medio y largo plazo en la que se coordinen y retroalimenten las tres patas imprescindibles: la gestión de públicos, la posibilidad de desarrollo de los profesionales y la consolidación de espacios y festivales de exhibición. Parece algo obvio pero no siempre se da y muchas veces se tiene la sensación de estar siempre en el mismo punto.

– ¿Qué valoración hace del proyecto ‘Ojeart’ impulsado por el Círculo de Bellas Artes? 

– Me parece absolutamente necesario que exista un proyecto que recoja el legado y la trayectoria artística del Archipiélago. Parece increíble que no lo hubiera. Por otro lado, que el Circulo de Bellas Artes, muchas veces vinculado a las artes plásticas, trascienda los límites de esta disciplina abarcando todas las artes en general, lo posiciona como un lugar de encuentro, de pensamiento, de creación, experiencia y acción abierto a la sociedad en general. Me entusiasma que estos espacios existan y puedan desempeñar un papel fundamental en momentos históricos tan complejos y críticos como el que atravesamos. 

– ¿Qué nos puede adelantar de su hoja de ruta para el 2023?

– Lo comienzo recogiendo los aprendizajes maravillosos del 2022, que ha sido un año muy bueno. Destaco el estreno y comienzo de gira de ‘Huerto’  la tercera parte de la trilogía iniciada con ‘Las Alegrías’ (2019) y ‘La Carne’ ( 2020). ‘Huerto’ es un trabajo arte-ciencia-tecnología que está resultando fascinante. Además, continúo con algunos proyectos como directora-coreógrafa para otros artistas y compañías y creaciones para espacios o celebraciones específicas. Por otro lado, hay un trabajo como actriz en el campo cinematográfico, pero aun está en una fase inicial.

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